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La Mañana

Cuando el horror llegó a Sapere

Javier Seminario es uno de los tres militantes barriales que aún continúan desaparecidos, cuyos casos se tratarán en las audiencias de hoy y mañana.

Las otras víctimas, José Francisco Pichulmán y Celestino Aigo, fueron secuestradas de sus casas el 22 de agosto de 1976. 
 
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“No vale la pena, me van a matar igual”, le dijo con la voz entrecortada Javier Seminario Ramos a Eduardo Buamscha en la cárcel de Rawson, Chubut, cuando el ex legislador peronista intentaba conseguir algunos elementos necesarios para los detenidos.
Seminario –quien continúa desaparecido- había sido brutalmente torturado en el centro clandestino de detención La Escuelita que funcionaba al fondo del Batallón de Ingenieros 181 ubicado sobre la Ruta 22 de Neuquén. Hasta allí había llegado después de haber pasado por diferentes penales tras ser detenido el 20 de agosto de 1975 en su casa por fuerzas policiales provinciales y federales, cuando se encontraba con su mujer y su hija de 3 años.
Buamscha afirmó en su declaración del 26 de abril pasado en el Salón AMUC donde se presentó como testigo del secuestro de Carlos Kristensen, que Seminario “siempre estuvo preocupado por la famosa tortura de La Escuelita de Neuquén, porque lo destrozaron, estaba muy deprimido, con la absoluta seguridad que eso sabía qué le iba a pasar y eso lo van a decir varios de los que estuvimos presos juntos”.
También Buamscha afirmó en su presentación ante el Tribunal que preside Orlando Coscia que Seminario volvió de una sesión de torturas “destrozado” y calificó la situación como “indescriptible”. Aseguró que tenía secuelas de haber sido golpeado con violencia y le alcanzó a decir que “lo habían colgado y picaneado”.
Seminario, nacido en Perú, había llegado al país en 1969 para estudiar Ingeniería en la Universidad de Neuquén. De acuerdo a la información incluída en la causa, había participado de los conflictos por la nacionalización de la casa de estudios. Vivía en el barrio de Sapere donde era militante vecinal.
El 21 de agosto de 1975 fue detenido y liberado al día siguiente, pero tres días más tarde, el 25, el Poder Ejecutivo Nacional dispuso su arresto. La noche del 26, Seminario de 27 años es arrestado en su domicilio junto a Lucía Cantero, madre de su concubina Rita Graciela Cantero y la cuñada de ésta, Nelly Curimán. El joven fue alojado en la Delegación Neuquén de la Policía Federal y luego remitido a la Alcaidía local.
Tres días después de producirse el golpe de Estado, Seminario, quien por entonces tenía 28 años, es trasladado a la U9. Allí permaneció unos cinco meses, hasta que el mayor Oscar Lorenzo Reinhold dispuso que Seminario como Orlando Cancio sean entregados al sargento primero del Destacamento de Inteligencia 182, Julio Francisco Oviedo y conducidos al centro clandestino de detención La Escuelita. Seminario fue identificado por Pedro Maidana, quien había sido secuestrado en el Operativo Cutral Co.
Durante su cautiverio, permaneció vendado, encadenado a una cama y fue víctima de tormentos durante más de 20 días, reconocido por Carlos Kristensen, Pedro Rodríguez y Buamscha.
A fines de agosto de 1976, el general José Luis Sexton, ordenó su traslado junto a Miguel Ángel Pincheira y Cancio a la U5 de General Roca, bajo la custodia del sargento ayudante Enrique Casagrande, del Destacamento de Inteligencia 182. Después de unas semanas, lo llevaron a la U6 de Rawson, donde estuvo alojado con José Delineo Méndez, Cancio y Pincheira.
El 3 de noviembre de 1976 los cuatro fueron retirados de sus celdas y entregados al Jefe de Personal del Comando de la Sexta Brigada Luis Alberto Farías Barrera para ser trasladados al Quinto Cuerpo del Ejército, y desde entonces están desaparecidos.

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