Diálogo, seguimiento y alerta a comportamientos extraños. Esas son las recomendaciones básicas que están haciendo los psicólogos de todo el mundo a raíz de la aparición de un juego macabro a través de la red que se llama “ballena azul”.
El juego en cuestión no es otra cosa que una lista de desafíos destinados a adolescentes que tiene en su fase final la posibilidad de retar a la muerte para demostrar valentía o, si se quiere, lograr cierto status dentro de las tribus urbanas o virtuales a las que pertenecen.
Lo cierto es que la noticia de que ese juego ya había llegado a la región (una alumna de Cipolletti se lo dijo a su madre) puso en alerta a padres, maestros y directivos de escuelas, ante la posibilidad de que se pueda ramificar por todos lados, como ya ocurrió con temas virales de la web.
Se sabe que las autoridades poco pueden hacer frente a estos fenómenos modernos y que recién la legislación está tratando de regular algunos contenidos (con las obvias dificultades que se presentan), pero no es menos cierto que la mejor forma de prevención es la que los padres tomamos muchas veces ante la amenaza de otros flagelos, como el alcohol, la droga o la violencia callejera.
Hablar con los chicos, como recomiendan los psicólogos; establecer la confianza necesaria para que no queden aislados y mantener además una buena comunicación con los maestros que los educan es la mejor manera de prevenir este tipo de riesgos, que avanzan con la rapidez que permite la tecnología y a veces nos paraliza sin saber de qué manera podemos actuar para evitar una desgracia.


