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La Mañana

El capital financiero

Desde los monopolios a la globalización. La riqueza ficticia, el imperio de los bancos y las burbujas económicas como signo de los tiempos que corren.

Por Humberto Zambon

A principios del siglo XX varios autores, de distintas tendencias ideológicas y en forma  independiente entre sí, señalaron los cambios fundamentales que se habían producido en el capitalismo a partir del año 1870. Se trata de Hobson, Hilferding, Kautsky, Bujarín, Lenín y Rosa Luxemburgo, entre otros. Ellos mostraron cómo el proceso de acumulación de capital, tanto por retención de ganancias como por los acuerdos entre empresas y fusiones, había dejado en el olvido al capitalismo competitivo de los orígenes, dando lugar a un capitalismo concentrado, donde los oligopolios y monopolios dominaban la escena. Inclusive llamaron la atención de un capital líquido cuya finalidad no era la producción de bienes sino la mera especulación. Y denunciaron la amenaza de que ese capital financiero llegara a dominar a la economía mundial; precisamente el libro de Hilferding se titula “El capital financiero” y Lenín lo escribió en 1916 como una de las características de la época, “la fusión del capital bancario con el industrial y la creación, sobre la base de este capital financiero, de la oligarquía financiera”.
A esa nueva época la denominaron “etapa imperialista del capitalismo” y se caracterizaba, además de la monopolización de la economía y de la aparición de la “oligarquía financiera”, por la exportación de capitales y por el reparto del mundo entre los países centrales, cuyos gobiernos que aparecían como asociados a los grandes monopolios.
En las tres primeras décadas del siglo XX la presunción de que el capital financiero iba a dominar al productivo no pareció tener razón de ser. Por el contrario, los grandes trusts industriales (como General Motors, General Eletric, Dupont, etc.) creaban sus propias instituciones financieras subordinadas a los intereses productivos.
Banca sin control
Pero todo volvió a cambiar en la década del 70. Estados Unidos, con su presencia internacional y su déficit comercial inundaba de dólares al mundo, lo que generó el “euromercado”, donde los bancos recibían depósitos en dólares que no estaban sujetos a las reglamentaciones que regulaban las operaciones en monedas locales, es decir, en una banca sin control estatal y que podía crear moneda norteamericana bancaria al otorgar préstamos en esa moneda.
En 1971 Estados Unidos declaró unilateralmente la inconvertibilidad del dólar, terminando así con el sistema monetario de cambios fijos instituido después de la segunda guerra. A partir de ese momento se estableció el tipo de cambio flotante, incorporando un factor de inestabilidad en la economía mundial y dando lugar a un campo fértil para la especulación financiera, el adelantarse a las variaciones en el tipo de cambio, inclusive provocándolas con operaciones de mercado, para lucrar con las diferencias.
A partir de 1973 se produjo la primera de las crisis del petróleo, que generó la “estanflación” en los países industriales y dio lugar a una transferencia enorme de fondos hacia los países exportadores de petróleo; gran parte de esos importes volvieron a los países centrales como depósitos en sus bancos creando una enorme masa de recursos financieros disponibles para la inversión y la especulación; aquí está el origen del gran endeudamiento de los países del tercer mundo, como Argentina luego del golpe militar de 1976.
Simultáneamente se fue instalando en el mundo, como pensamiento dominante, las ideas neoliberales, con la desregulación de los mercados y, en particular, de los sistemas financieros. En 1981 Estados Unidos, bajo la presidencia de Reagan,  liberó la operatoria financiera y bajó el nivel de reserva legal, lo que fue imitado en 1986 por Inglaterra, que suprimió las comisiones mínimas y otros requisitos para la entrada de capitales y seguida por casi todos los países del mundo occidental, que se sumaron a ese proceso de liberación de las finanzas.
Las empresas de los países centrales se vieron afectadas por el estancamiento económico derivado de la crisis del petróleo, lo que se manifestó en la caída de su tasa de ganancia. Para recomponerla recurrieron a tres procedimientos: 1) aumentar el grado de concentración económica (entre 1986 y 1996 las compras, fusiones y reagrupamientos de empresas crecieron a un ritmo del 15% anual); 2) realizar las inversiones productivas en países del tercer mundo, buscan menores salarios y reglamentaciones ambientales, que permiten disminuir los costos; 3) volcando parte de sus utilidades a la especulación financiera.   
Por otra parte, el desarrollo informático y en particular el de Internet permitieron crear un mercado financiero global, donde se puede hacer el seguimiento en tiempo real de las distintas cotizaciones durante las 24 horas del día.
Con estas medidas las corporaciones norteamericanas pudieron mejorar sus utilidades: entre 1973 y 2005 los beneficios empresarios pasaron del 8% al 12% del PBI; lo interesante del caso es que el principal aumento corresponde a las utilidades financieras, que en ese lapso se incrementaron en un 125%. Antes de la crisis del año 2008 las utilidades financieras representaban el 40% de los beneficios totales.
la hipertrofia en números
La hipertrofia financiera se puede entender con unas muy pocas cifras:
Las transacciones de cambios mundiales pasaron de 800 mil millones de dólares diarios en 1992 a 3,2 billones en 2008.
Entre 1990 y 2007 los activos financieros crecieron en promedio al 9% anual, casi el doble que la tasa de crecimiento del producto real global, alcanzando en el último año un valor equivalente a 5 veces el producto bruto global.
En otras palabras, la globalización financiera generó un cúmulo de riqueza ficticia impresionante. La verdadera riqueza es la de los bienes materiales, la del producto del trabajo humano. La otra, la de los instrumentos financieros, no es más que la de símbolos abstractos de la economía  real, sin valor intrínseco propio, y que, por lo tanto, tiende a generar ilusiones de riqueza que revientan como pompas de jabón. Como está ocurriendo, en forma ininterrumpida, desde el año 2008