El clima en Neuquén

icon
15° Temp
35% Hum
La Mañana Bitcoin

El caso de El Salvador: ventajas y riesgos de que el bitcoin sea una moneda legal

El presidente de este país, Nayib Bukele, anunció la medida para "generar empleo y generar inversión".

El 5 de junio de este año el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, anunció en un video exhibido en una convención sobre criptomonedas de Miami que su país planeaba adoptar el bitcoin como moneda de curso legal. Solo tres días después del anuncio, durante la noche y casi sin debate, los diputados salvadoreños aprobaron la ley que daba forma a ese anuncio. El mandatario había ganado las elecciones dos años antes por amplia mayoría y hacía una jugada arriesgada.

El pequeño país centroamericano, de poco más de seis millones de habitantes, tiene un antecedente en materia de soberanía monetaria: en 2001 dejó de utilizar su moneda, el colón, y lo reemplazó por el dólar. Gracias a este cambio pudo controlar la inflación en un promedio anual apenas superior al 2%, la más baja de América Latina. El problema es que la estabilidad cambiaria y macroeconómica no alcanzó para resolver los problemas de crecimiento o de balanza comercial. Para Bukele el uso de bitcoin como moneda de curso legal, algo que nunca ocurrió en otro país, le permitiría aliviar la demanda de dólares que tiene su país. El 7 de septiembre, fecha prevista en la ley para que se inicie la circulación del bitcoin, comenzará a saberse si las ventajas de la decisión superan a las numerosas desventajas.

Te puede interesar...

¿Cuál es el objetivo? Según explicó en distintas instancias, entre ellas una extensa cadena nacional, la medida busca “generar empleo y generar inversión”. En ese mismo evento explicó en detalle los 16 artículos de la ley para demostrar que las críticas que se levantaron contra el proyecto eran injustificadas. El más polémico es el séptimo que establece que “Todo agente deberá aceptar bitcoin como forma de pago cuando así le sea ofrecido por quien adquiere un bien o un servicio”. Para la oposición eso obligaría a los ciudadanos a tener sus ahorros en bitcoin, una criptomoneda que se caracteriza por la volatilidad de su cotización. Para tranquilizar a la población, el presidente aseguró que nadie estaría obligado a utilizar la moneda o aceptarla si no lo desea: quien la recibiera podría, en el mismo instante pasarla a su cuenta en dólares gracias a la app específicamente diseñada por el Gobierno. Para incentivar el uso de la moneda quien instalara esa app recibiría automáticamente el equivalente de 30 dólares en bitcoin y el artículo cuarto establece que “los intercambios en bitcoin no estarán sujetos a impuestos sobre las ganancias”. Según el Presidente, el 70% de los salvadoreños carece de cuenta bancaria y trabaja en la economía informal: bitcoin sería una manera simple de bancarizarlos.

Bukele es en sí mismo un community manager que utiliza las redes habitualmente. Allí lleva muchas de sus batallas para generar una conexión directa con sus ciudadanos y lograr un impresionante apoyo popular. Justamente en un tuit explicó cuál es el incentivo para una movida que parece tan riesgosa: “#Bitcoin tiene una capitalización de mercado de $680.000 millones de dólares Si el 1% de esta cifra se invierte en El Salvador, aumentaría el PBI en un 25%”. Lo que no aclaró es cómo el bitcoin, una criptomoneda que se usa sobre todo para especular con sus cambiantes cotizaciones y como reserva de valor, podría ser parte de un proyecto de crecimiento sólido de la economía real. De hecho, pocas empresas lo aceptan como moneda de cambio. Tesla, de Elon Musk, anunció hace unos meses que lo haría, pero pronto se echó atrás.

Probablemente la ventaja más inmediata de la propuesta sea que los salvadoreños reciben significativos envíos de dinero desde el exterior: en 2020 llegaron casi a 6000 millones de dólares, equivalentes a casi el 22% del PBI de ese país. En caso de utilizarse bitcoin, las transacciones se realizarían sin intermediarios ni comisiones, por lo que podrían impactar en los bolsillos de los receptores y en la economía del país. De momento los cajeros habilitados para bitcoin cobran comisiones altas por lo que no queda claro si la ventaja no se perderá a manos de otros intermediarios.

el-salvador-bitcoin.jpg
Nayib Bukele, presidente de El Salvador.

Nayib Bukele, presidente de El Salvador.

Complicaciones

La movida es, a todas luces, arriesgada. Las críticas por parte de la oposición resaltaron que la gestión de una billetera de bitcoin no resulta simple para quien no está habituado. Si bien el Salvador es un país en el que casi todos los habitantes tienen un celular, la cobertura, sobre todo en zonas rurales, no es confiable. Para peor la mayoría de las personas usan servicios prepagos y podrían necesitar invertir más en crédito para utilizar la criptomoneda: Bukele respondió a estas críticas mostrando la app en funcionamiento: es de simple uso, permite pasar los bitcoin a dólar apenas recibidos y no consumirán datos. No es una cuestión menor porque la ley indica que todos deberán aceptar la moneda, aunque prevé una excepción, cuyo alcance no es muy claro, para “quienes por hecho notorio y de manera evidente no tengan acceso a las tecnologías que permitan ejecutar transacciones en bitcoin”.

Otro grave problema es el impacto que tendrían seis millones de personas utilizando cotidianamente la red bitcoin. Según un estudio de JPMorgan las transacciones diarias son de cerca de 40 a 50 mil millones de dólares por día y más del 90% de los bitcoin no se utiliza por al menos uno año. Según el informe “La actividad cotidiana de pagos en El Salvador podría representar cerca del 4% del volumen de transacciones y más del 1% del total del valor de las transacciones que se intercambiaron entre billeteras en el año pasado”. Es decir que, los problemas para sostener la gestión de la red, recientemente prohibida en China y con crecientes controles en el resto del mundo, empeorarían más. Si cada compra en El Salvador, incluso con una población tan baja, se hiciera en bitcoin aumentaría aún más la presión sobre el sistema.

Otra cuestión nada menor es la exigencia de controles financieros sobre el bitcoin. Un largo artículo del Wall Street Journal explica que el plan se puede transformar en una pesadilla legal. Las autoridades regulatorias internacionales tendrán que controlar los bancos para garantizar que los movimientos de bitcoin no son para lavado de dinero, tráfico o alguna otra actividad ilegal para la que la criptomoneda, con su falta de controles, resulta ideal. El FATF (Financial Action Task Force) es la institución internacional encargada de controlar estas actividades y puede determinar que un país donde los movimientos financieros no son transparentes resulta un peligro financiero. Al entrar en la lista se deben tomar medidas para revertir la situación o sufrir sanciones. El Banco Mundial también se negó a apoyar a El Salvador en esta aventura por razones de transparencia e impacto ambiental.

Pero probablemente lo más preocupante es la inestabilidad crónica de esta criptomoneda que sube y baja constantemente ya sea por los tuits de Elon Musk dándole apoyo o expresando dudas, o la ya mencionada prohibición de China para continuar minando en ese país. Si el objetivo es dar estabilidad y crecimiento a la economía, los altibajos constantes del bitcoin no parecen una buena idea: los precios en bitcoin podrían variar un 50% en un par de días.

Muchos se preguntan qué busca Bukele realmente con este golpe de efecto que ha llamado la atención del mundo entero. Las hipótesis más sensatas indican que es una manera de liberar dólares para cubrir el déficit del Estado, pero no parecen razón suficiente. Pese a las objeciones Bukele, quien aún cuenta con una aprobación de cerca del 90% según algunas encuestas, sigue adelante con el plan. Sin embargo, el riesgo es alto ya que algunos sondeos indican que le va a costar transformar en apoyo la resistencia de más del 90% de la población. El tiempo dirá si la arriesgada apuesta logra, de alguna forma, mejorar la vida de los salvadoreños.

Lo más leído

Leé más

¿Qué te pareció esta noticia?

45.833333333333% Me interesa
37.5% Me gusta
0% Me da igual
8.3333333333333% Me aburre
8.3333333333333% Me indigna

Noticias relacionadas

Dejá tu comentario