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Inestabilidad en las criptomonedas: cómo la asfixia de China hizo caer el bitcoin

Las fuertes oscilaciones en la cotización son un incentivo para los especuladores, pero también para que los Estados controlen mejor esta criptomoneda. China toma medidas que complican el interés.

Las oscilaciones en la cotización de bitcoin hacen de esta criptomoneda una montaña rusa financiera. Quiénes apuestan fuerte en este mercado no pueden dormir tranquilos si quieren salir airosos de los saltos que da constantemente.

Para darse una idea de la volatilidad de bitcoin cabe recordar que llegó a cotizar en 65.000 dólares a mediados de abril para continuar con oscilaciones nerviosas pero más bien hacia la baja. En las últimas dos semanas, después de varias caídas, llegó a superar los 40.000 dólares luego de un tuit de Elon Musk en el que aseguraba que su empresa Tesla volvería a aceptar la criptomoneda cuando esta se gestionara con energías renovables. Duró poco: apenas una semana después del empuje que le dio el tuit de Musk, el lunes 21 de junio, el Banco Popular de China ordenó a los bancos y a las entidades financieras más grandes de ese país profundizar las medidas y controles para asfixiar el mercado de criptomonedas. La decisión se montó, además, sobre una ola de cierres de empresas dedicadas al minado en varias provincias chinas. El resultado fue una caída repentina de 11%, para llegar por debajo de los 30.000 dólares por primera vez en meses. El jueves 24 la cotización se había recuperado para superar nuevamente los 33.000 dólares… al menos por el momento.

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Sucia y mala

Los repentinos cambios de la criptomoneda más popular dependen de los caprichosos tuits de Elon Musk pero también de las decisiones de algunos Estados que buscan reducir el impacto de tanta volatilidad en la economía, su uso para maniobras delictivas y el daño ambiental. Las señales sobre estas políticas crecientemente restrictivas estaban sobre la mesa desde hace tiempo aunque muchos especulaban con que no ocurrieran o, al menos, se siguieran demorando.

En este panorama son clave las medidas tomadas esta semana en China, que ya en 2017 prohibió la circulación de criptomonedas. Pese a esta decisión, la mayor parte del minado se seguía realizando en ese país por cuestiones de costos. Según una investigación publicada en Nature el porcentaje del minado en este país llegaba recientemente al 75% del total global. En abril el gobierno de Mongolia interior, la provincia con mayor cantidad de empresas de minado, prohibió la actividad y poco después llegaron los anuncios de que la decisión se extendería al resto del país.

China se propuso reducir sus emisiones de carbono hasta hacerlas neutrales en 2060. La gestión de la criptomoneda en la que compiten miles de computadoras para resolver complejos problemas matemáticos a cambio de un premio requiere, cuando se los suma, un consumo energético comparable al de un país de desarrollo intermedio como la Argentina

El 21 de mayo el Comité por la Estabilidad y el Desarrollo Financiero de China anunció luego de su 51° encuentro que “el sistema financiero implementará de manera resuelta las decisiones y disposiciones del Comité del Partido Central y del Concejo Estatal, incrementará su apoyo por la economía real…”, es decir, la que tiene que ver con la producción y no con los mercados financieros propensos a burbujas que pueden terminar desestabilizando el resto de la economía, como muestra, entre otras experiencias, la brutal crisis de 2008. En particular el comité decidió tomar "medidas severas sobre el comportamiento en el minado y comercio de bitcoin" y prevenir "decisivamente la transmisión de riesgos individuales al campo social". La volatilidad de la criptomoneda es un campo fértil para maniobras en las que no tienen espalda para aguantar los vaivenes pueden terminar en la calle y con las manos vacías. De hecho, una de las entidades financieras que más creció en los últimos tiempos es la Fintech AliPay, del multimillonario chino Jack Ma, quien había desafiado al poder del Estado con varias provocaciones y que recibió a cambio un tsunami de controles que lo obligaron a bajar su perfil. AliPay es, justamente, una de las entidades que debió apretar más sus controles sobre las criptomonedas. Evidentemente el gobierno de ese país no está dispuesto a dejar la economía en manos de un poder financiero capaz de sumar turbulencias a la economía para acumular ganancias rápidas, algo que interfiere con los objetivos geopolíticos de ese país.

Tal como explicaba un artículo de Xinhua News, agencia oficial del Partido Comunista, las medidas contra bitcoin también tienen que ver con la seguridad ya que la dificultad de hacer un seguimiento sobre las transacciones realizadas con bitcoin la hacen ideal para el lavado de dinero, el tráfico de drogas y el contrabando. Para reducir el traspaso de esas actividades a la economía real, el poder central pidió a las instituciones financieras que mejoren los controles sobre los movimientos de sus clientes para asegurarse de no participar de alguna forma en transacciones vinculadas con criptomonedas.

Pero existen aún otros factores de riesgo vinculados a la criptomoneda que afectan otros objetivos nacionales de mediano y largo plazo: los ambientales. China se propuso reducir sus emisiones de carbono hasta hacerlas neutrales en 2060. La gestión de la criptomoneda en la que compiten miles de computadoras para resolver complejos problemas matemáticos a cambio de un premio requiere, cuando se los suma, un consumo energético comparable al de un país de desarrollo intermedio como la Argentina. El aumento de la cotización de la moneda en los últimos meses aumentó la creación de nuevas granjas de minado en Mongolia Interior, al norte de China, donde se pueden instalar centrales eléctricas de bajo costo relativo gracias a que el carbón es allí muy barato. En esta región autónoma, donde se realizaba aproximadamente el 20% del minado global, las autoridades anunciaron que las empresas con data centers perderían sus ayudas económicas e incluso sus licencias si se involucraban con el minado.

El viernes 18 de junio la Comisión de Desarrollo y Reforma y la Oficina de Energía de Sichuan (provincia del sudoeste que sigue a Mongolia Interior en cantidad de empresas de minado de bitcoin) lanzaron un comunicado conjunto exigiendo el cierre de veintiséis empresas sospechosas de minar en un plazo de tres días como máximo. También prohibieron la instalación de futuras empresas que se dediquen a esta actividad. Algo similar viene ocurriendo en otras provincias chinas como Xinjiang y Yunnan.

Una señal de que los cierres están surtiendo efecto es que el lunes 21 de junio la velocidad del minado alcanzó los niveles más bajos desde 2020: esto indica que disminuyó la competencia y que algunos jugadores fuertes y con mucho poder de computo abandonaron la carrera al menos por el momento. Es una buena noticia para China que de esta manera puede cortar con un solo movimiento un parte importante de sus emisiones de carbono.

¿Cuál es el impacto de estas decisiones sobre la moneda? Habrá que ver si simplemente las actividades se mudan a otros países como sugieren algunos movimientos en Kazajastán o incluso Canadá donde ya existen emprendimientos similares. Por lo pronto un país como Irán, donde se realizaba cerca del 4,5% de la minería global, prohibió en mayo el minado de bitcoin luego de una serie de cortes de luz masivos en varias ciudades de ese país; según el gobierno, una de las causas era la demanda energética provocada por el minado de la criptomoneda.

La preocupación por la falta de controles sobre bitcoin tampoco es patrimonio exclusivo de China: el Departamento del tesoro de los EE.UU. anunció en mayo nuevos controles sobre los pagos en criptomonedas por un valor equivalente superior a diez mil dólares, los cuáles deben ser reportados al IRS (Internal Revenue Service) para reducir la evasión de impuestos. En el otro extremo del espectro puede citarse el particular caso de El Salvador, donde el presidente Nayib Bukele planteó el uso del bitcoin como moneda legal y obligatoria en todo el país con el objetivo de, extrañamente, dar mayor estabilidad a la economía.

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El bitcoin cayó abruptamente esta semana y comienza a recuperarse.

El bitcoin cayó abruptamente esta semana y comienza a recuperarse.

¿El comienzo del fin?

La muerte de bitcoin ha sido anunciada tantas veces que es una verdad de perogrullo: es sabido que si uno sostiene el vaticinio de que algo terminará, tarde o temprano parecerá un adivino. Pero, en concreto: ¿qué pasará con bitcoin en los próximos meses o años? Hay quienes sostienen que el minado simplemente se mudará a otros países, aunque habrá que ver quiénes están dispuestos a sumar una industria que pone en tensión sus matrices energéticas, casi no generan trabajo y dejan una contaminación injustificable.

En la medida en que la administración y circulación de bitcoin se vuelva más dificultosa es probable que disminuyan los incentivos para comprarla y, por lo tanto, su cotización, algo que impactará, a su vez, en el interés de los especuladores. Si esto se cumple, bitcoin puede volver al lugar donde arrancó: una curiosidad criptográfica sostenida por algunos tecno-curiosos o creyentes de una utopía tecnológica de pares. En este caso poco quedará del monstruo engordado con los anabólicos financieros que le permitieron llenar titulares en el último par de años.

De cualquier manera, habrá que esperar a ver si los “inversores” tienen la misma lectura: alcanzará con que un porcentaje de ellos concluya que se cierra una etapa e intenten dar el salto antes de que llegue el colapso, produciendo una desbandada general que termine con una nueva obra del ilusionismo financiero.

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