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La Mañana

El femicidio es genocidio

Gritos de furia, de rabia y de bronca. Furia por las mujeres asesinadas, rabia por cada mujer violada, bronca por cada una de las desaparecidas. Gritos de miles de mujeres en las calles y silencios persistentes de los gobernantes. Eso expresa el 3 de junio porque así nació. Se gestó durante décadas y el femicidio de Chiara Páez, de 14 años, bastó para que dos semanas después de su muerte todo el país se levantara para marchar en simultáneo, para que el tema esté en boca de todos y para que cope la agenda de los medios de comunicación.

Algo cambió desde el 3 de junio de 2015. Quedó claro que no exageramos cuando decimos que nos matan por ser mujeres y que no dramatizamos cuando no nos conforma la foto posando con el cartelito. No alcanza porque nos siguen matando. Porque la ausencia de políticas públicas reales y concretas por parte del Estado, sobre todo en materia de prevención y asistencia, pareciera ser directamente proporcional con las mujeres que matan día a día.

Al igual que la cadena de violencia, de la que el femicidio es el último eslabón, las responsabilidades para combatirlo también tienen su escala y no todas sus formas se resuelven con leyes y su aplicación. Pero cuando la brutal realidad nos choca todos los días y el femicidio realmente es genocidio, no hay forma de que el Estado mire para otro lado.

Entre 2008 y 2016, la ONG La Casa del Encuentro registró 2384 femicidios y las víctimas colaterales fueron 2919 hijos e hijas que quedaron sin mamá. Este año ya suman 133 y cada 26 horas se registra un femicidio. ¿Cuántas menos espera el Estado para declarar la emergencia en violencia contra las mujeres?

Quedó claro que no estamos exagerando cuando decimos que nos matan por ser mujeres.