Neuquén.- En el Museo Gregorio Álvarez se inauguró la muestra retrospectiva de la artista plástica Elva Elissetche, que recorre todo su período creativo a partir de sus primeros dibujos, sus pinturas, cerámicas y esculturas.
Elva es una trabajadora del arte, silenciosa, refinada, sutil. El color no estalla en sus obras; sus tonos, casi nostálgicos, generan un diálogo íntimo entre la obra y el espectador.
Esta maravillosa ceramista, con sus manos logró de la arcilla obras únicas, en pequeño formato pero con una gran dimensión en la expresión y el significado.
Sus esculturas en metal, rostros de mujeres casi siempre, expresan en el silencio del material ese mundo femenino, diverso, complejo, es la mirada de una mujer que expresa y siente a todas las mujeres.
Elva Elissetche realizó sus estudios de arte en el Instituto Beato Angélico de Buenos Aires y en la Escuela Superior de Arte de la Universidad de Cuyo, donde se relacionó con la cerámica.
Fue docente, dictó talleres de plástica a niños y adolescentes.
Participó en muestras colectivas e individuales, cosechó grandes reconocimientos por su obra. Sus grandes temas pasaron por la naturaleza, las relaciones humanas y los temas religiosos, sobre todo en las esculturas y tallas en madera.
El regreso de Elissetche a la sala del museo, luego de una etapa de silencio por problemas personales, nos permite encontrarnos con una gran artista que expresa, a través de su obra, que en el arte los sentimientos son y seguirán siendo el sostén de un trabajo. Ella pinta, modela, talla como siente, su obra es su imagen. Allí prevalecen los valores que sostuvo en su vida.
Fotos: gentileza Daniel Delaurentiis.


