Fue a frenar una fiesta de 15 y le rompieron la nariz

Una inspectora municipal se ligó un trompazo de una adolescente.

Còrdoba.- Durante la madrugada del pasado domingo, alrededor de las cinco, dos inspectores municipales de la ciudad cordobesa de Colonia Caroya se acercaron hasta el club Juventud Agraria Colón, donde se desarrollaba una fiesta de 15 años, para notificarles a los responsables del evento que el horario permitido era, precisamente, las cinco. La música se bajó y lentamente se comenzó a desarmar el festejo. Sin embargo, fuera del salón se armó un escándalo de proporciones.

En forma simultánea, se generaron dos o tres peleas entre varios invitados de la misma fiesta, lo cual tensó mucho más el ambiente incómodo por la finalización repentina de la fiesta. Pero las peleas eran demasiado importantes como para frenarlas así nomás, razón por la cual los inspectores decidieron llamar a la Policía para que se acercara al club y los ayudara a dar por terminado el conflicto que los superaba.

Pero cuando los efectivos policiales llegaron, una adolescente quinceañera totalmente exaltada comenzó a increpar a la inspectora María del Pilar Góngora, de 50 años, por haber llamado a la fuerza de seguridad, y en medio del griterío, le dio dos violentas trompadas. El primer golpe le quebró el tabique nasal y el segundo le provocó una lesión a nivel ocular, por lo que la agente municipal debió ser trasladada a un servicio asistencial en la ciudad de Córdoba, donde aún no le dieron el pronóstico sobre su lesión en el ojo.

“Sospechamos que por el nivel de exaltación, en esa fiesta hubo más que alcohol: estaban fuera de sí. En los 12 años que llevo de inspector, nunca nos habían agredido”. Matías Roldán. Jefe de Inspectores de Colonia Caroya

Temor: A la mujer de 50 años la amenazaron diciéndole que sabían dónde vivía.

La agresión a Góngora no quedó sólo en lo físico: también comenzaron a amenazarla y a decirle que sabían dónde vivía, quiénes eran sus hijos y que le iba a pasar de todo por haber avisado a la Policía. De todos modos, la pelea no quedó allí, ya que otros adolescentes se reagruparon y comenzaron a apedrear a los policías, que recién con la aparición de refuerzos pudieron detener a los jóvenes, en su mayoría menores de edad. Incluso, uno de ellos fue trasladado al Hospital Regional Vicente Agüero, donde volvió a protagonizaron otro escándalo agrediendo a médicos y enfermeras, mientras golpeaba puertas e insultaba al personal de la guardia. “Nuestra sospecha es que por el nivel de exaltación que tenían los chicos en esa fiesta, hubo algo más que alcohol. Estaban fuera de sí. Nunca en estos últimos 12 años desde que trabajo en Inspección tuvimos un caso de agresión física a uno de nuestros trabajadores. Nos deja profundamente preocupados la situación”, señaló el jefe de Inspectores, Matías Roldán.

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