Por DANIEL RAMAZZOTTI
El anuncio del gobierno municipal de publicar el listado de contribuyentes morosos provocó una airada reacción de parte de distintos sectores de la población.
Si bien, según se afirma oficialmente, la intención es dar a conocer en la página web oficial el listado de contribuyentes que no cumplen con sus obligaciones impositivas municipales desde hace más de un año, esta información no alcanzó para apaciguar los ánimos.
Sucede que el tema económico por estos días preocupa sobremanera al sector privado y al público.
En el primero de los casos, y según datos oficiales, se registró en enero una caída de un 41,2% de los pernoctes respecto a igual mes del año pasado, a lo que se suma un 36% menos registrado en el invierno y un 25% menos en la primavera, cosa que da un claro panorama de la delicada situación de la hotelería, la gastronomía y el comercio.
Estas cifras hablan de la drástica disminución en el flujo de dinero que circula en la ciudad, al punto que según datos oficiales en el invierno pasado ingresaron a localidad $30 millones menos.
Los dolores de cabeza para comerciantes y empresarios son mayúsculos. Según se afirma desde algunas entidades, hay quienes no pueden cumplir siquiera con sus obligaciones contractuales y otros que desde hace más de seis meses vienen solventando su negocio con aportes de capital mensual. A esto hay que agregarle que en muchos casos las tarifas son las mismas del año pasado, pero con una merma del 20% vinculada a la inflación anual registrada a lo largo del 2011.
Como si esto fuera poco, la situación repercute de lleno en la generación de mano de obra, ya que al registrarse un menor movimiento turístico es menor también el número de personal que las distintas empresas y comercios de la zona necesitan para funcionar.
En resumen y tal cual expresó un conocido empresario de la ciudad, “si las cosas siguen así, nos vamos a fundir trabajando”.
Si del sector público se trata, la preocupación también es más que importante y la caída de la recaudación es un hecho insoslayable, más allá de que aún los técnicos de la comuna no hayan podido determinar a cuánto alcanzará la merma.
Quienes siguen de cerca el tema afirman que la temporada finalizará con un porcentaje de ocupación cercano al 45%, salvo que febrero arroje guarismos superiores a los de enero, cosa que no ocurre desde el verano de 2002.
Este no es además el único tema que preocupa al intendente Juan Carlos Fernández y a su equipo de gobierno. Hacer frente a cuestiones que, si bien no están directamente ligadas a la órbita municipal, desde el Ejecutivo se les dedica esfuerzo. Por caso, los problemas en vivienda, seguridad y hasta en educación, aunque en el último de los casos se firmó un convenio para el mantenimiento de escuelas que por el momento se viene llevando adelante a pie juntillas, más aún siendo el jefe municipal un experimentado en el tema.
Lo cierto es que la cuestión económica y la incertidumbre sobre las acciones que se deberán desarrollar para la baja temporada -que está ya a la vuelta de la esquina- son un tema que ocupa buena parte del tiempo de empresarios y funcionarios por igual.


