Era un hecho: el paro se tenía que levantar. La posición oficial de ATEN, con Marcelo Guagliardo a la cabeza, no quiere que el gremio se desgaste y se meta en una encerrona después de un mes sin clases. Pero el contexto nacional es difícil. La represión en la Plaza de los Dos Congresos y el clima de activación hicieron que ayer las asambleas del gremio docentes tengan un resultado muy justo. Digamos, casi un empate técnico entre quienes querían seguir con las medidas de fuerza y la posición para levantar el paro y volver a las aulas. En los dos casos, se sabe que el conflicto sigue, porque el problema docente, no se circunscribe sólo a lo salarial. De fondo está el debate de qué hacer con la educación pública y el rumbo marcado que tiene el gobierno de Mauricio Macri, de deslegitimar la protesta social. Un discurso que tiende a meter en una misma bolsa a los gordos de la CGT con los maestros sindicalizados. Es probable que el lunes haya una vuelta de los docentes a las aulas neuquinas. El paro se prolongó y el gobierno provincial hizo lo suyo para que esto se dilatara. No mostró de entrada una propuesta más racional hacia el sector y, además, tampoco pisó a fondo el acelerador y descontó tantos días de paro como había anunciado la ministra de Educación, Cristina Storioni. Este lapso del conflicto puede terminar en estos días, pero deja una sensación extraña en el gremio: más docentes participan de las asambleas porque quieren un sueldo mejor. Pero todo conflicto es político y si no hay una guía sindical racional, puede terminar en una medida difícil de salir y con la sociedad en contra. En definitiva, ATEN siempre se debate entre los que buscan el acta acuerdo con el gobierno y el paro ilimitado. En el medio hay poco aire.
El paro tiende a levantarse en ATEN. Pero las bases a veces le juegan en contra a la conducción gremial.


