El ambiente en la industria petrolera es de incertidumbre, de preocupación, porque son numerosos los trabajadores que se encuentran en las bases de las empresas o en los mismos yacimientos sin cumplir ninguna función.
Esta situación se traduce en una reducción importante de los salarios y a continuación comienzan los inconvenientes en la economía local. En estos días se escuchan quejas constantes porque los trabajadores tenían créditos tomados y ahora no pueden cumplir como tenían pensado. Y también el personal de empresas relacionadas con la industria como soldadores, transportistas también vio como se reducía el trabajo y consecuentemente el cobro de sus salarios.
Las operadoras pararon todos los pedidos de nuevos servicios y ahora el clima está cada vez más enrarecido. Las dos entidades gremiales que representan a los trabajadores petroleros oscilan entre la preocupación y las declaraciones grandilocuentes y el silencio que provoca más incertidumbre.
Ya no les alcanza a los trabajadores con que "el compañero Guillermo" (por Guillermo Pereyra) negocie en Buenos Aires porque el dirigente sindical ahora también es un protagonista de la política nacional y sus declaraciones oscilan entre el apoyo y últimamente las críticas hacia el gobierno nacional.
El río está revuelto y hay muchos pescadores que quieren sacar provecho. Pero ninguno de ellos son los trabajadores que poco saben de la especulación de la política y solamente piensan en cómo llegar a fin de mes y en muchos casos ahora no pueden.
Es cierto que la economía de una familia petrolera tradicionalmente no genera ahorros sino que vive al día a pesar de que estas oscilaciones en los ingresos son una constante. La idiosincrasia del pueblo petrolero hace que la angustia sea una constante porque el consumo crece a niveles siderales cuando hay trabajo y buenos sueldos y decae inmediatamente en estos tiempos de crisis.
Tal cual ocurrió en 2009 aunque por ahora no con la misma gravedad, el petróleo está en la parte baja de la curva y ello provoca preocupación en la zona. Los lapsos de silencio entre una conciliación obligatoria y otra, entre una reunión de la Ofephi y otra, no hacen más que incrementar la incertidumbre.
Un dirigente gremial aseguró que confían en que este camino asumido por el gobierno nacional sea el correcto, aún cuando ven que todos los días se bajan trabajadores a las bases. Y esperan por una decisión política que la presidenta Cristina Fernández podría anunciar el próximo 12 de abril. Hasta entonces habrá que esperar.


