Escuchar, reflexionar y disfrutar. Con esas premisas, cientos de neuquinos colmaron el miércoles a la noche el Cine Teatro Español para asistir a un espectáculo que tuvo a la filosofía en el centro de la escena. Una original propuesta donde la filosofía y la música se fusionaron en un espectáculo que, de la mano del mediático pensador Darío Sztajnszrajber, ofrece un abordaje sobre diversos temas propios de la existencia humana: la identidad, el amor, el vacío, la muerte, Dios y la angustia, entre otros.
Uno no puede sentirse más cercano a esta propuesta del joven filósofo -sobre todo para los que rondamos los 40 y los 50 años- cuando confiesa que su entrada al universo del pensamiento filosófico no fue desde los libros de filosofía sino desde la literatura, la música y especialmente el rock nacional de los años 80. Platón, Foucault, Nietzsche cobraron sentido en el escenario del Teatro Español. El público agradece que la filosofía, o bien esta forma de mostrarla y difundirla, se base en preguntas que le quedan rebotando en el cerebro sin respuesta alguna. Porque en ese camino transita la filosofía: tener muchas preguntas más que respuestas. Este filósofo, que no oculta su simpatía por el fútbol y el estilo “bilardista”, echa por tierra todos los lugares comunes en los que transitamos en nuestro vivir cotidiano. Hace filosofía donde uno piensa que no se hace, o sea en y desde lo más obvio.
No puede sorprendernos que en esta época moderna en que dejamos inscriptas nuestras visiones e interpretaciones de la sociedad y del mundo en las redes sociales, la filosofía, así en zapatillas y remera, despierte el interés de un público lejano a los papers académicos.


