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La Mañana

La natación ayuda a que el cerebro esté más sano

Produce beneficios en el estado de ánimo, la memoria y la coordinación.

Si sólo pensás en la práctica de la natación como una cuestión de tener los músculos más entonados, gozar de fuerza muscular o lograr una mayor flexibilidad, características propias de lo que se denomina “cuerpo de nadador”, debés saber que existe un beneficio que no se ve a simple vista pero que, quizás, sea el más importante: la salud cerebral. Nadar ayuda a reparar las células de cualquier daño cerebral a nivel molecular y de comportamiento. Esto hace que se produzcan beneficios en los neurotransmisores que influyen en el estado de ánimo y las hormonas responsables del estrés, por lo que se alivian de manera considerable los síntomas de la depresión.

Un estudio publicado en el National Center for Biotechnology Information (NCBI) advierte que nadar, al igual que otros ejercicios, reduce los síntomas de la ansiedad y la depresión. Estas mejoras en el estado de ánimo se producen por un aumento considerable de la circulación sanguínea en el cerebro y sus efectos en el denominado “eje hipotalámico-hipofisario-adrenal” (HPA), parte esencial del cerebro que controla el estrés y, por lo tanto, ayuda a su reducción no sólo social sino también el estrés físico. Este eje está conectado con varias regiones del cerebro como el sistema límbico, que controla la motivación; la amígdala, encargada de generar el miedo en respuesta al estrés; y el hipocampo, que juega una parte significativa en la formación de la memoria y el estado de ánimo.

El doctor David Coppel, director de los servicios neuropsicológicos y de investigación en el Programa de conmoción cerebral Seattle Deportes y profesor de la Universidad de Washington, aseveró que la natación es una disciplina que mitiga la sensación de pánico y los sentimientos de tristeza: “La natación es eficaz para reducir el pánico y los sentimientos de tristeza al liberarse factores en el cerebro como las endorfinas”. Suelta lo que se denominan los factores neurotróficos, proteínas que favorecen la supervivencia de las neuronas en el cerebro como las endorfinas, útiles para controlar el estrés, la ansiedad y el estado de ánimo. Por lo tanto, esta actividad física puede ayudar a aliviar la tensión y contrarrestar algunos síntomas depresivos.

El daño cerebral por estrés también se puede revertir con la natación, a través de la denominada neurogénesis del hipocampo. Es decir, la regeneración de neuronas en esta parte del cerebro. En el estudio anterior, los investigadores encontraron que las neuronas en la región del hipocampo están implicadas en el aprendizaje y en la memoria. Así, encontraron que las ratas que practicaron natación mejoraron estas capacidades. Según la investigación, las neuronas del hipocampo crecen con el ejercicio y, por lo tanto, aumenta el oxígeno que llega al cerebro.

Un aumento en el flujo sanguíneo del cerebro, además de ayudar a mejorar el estado de ánimo, potencia la claridad y el enfoque. Una investigación encontró que sumergirnos en una piscina empinada aumenta el flujo de sangre al cerebro. El flujo de sangre se incrementó un 14%.

Neurona: El daño cerebral se revierte en la piscina: se regeneran las neuronas del cerebro.

Alivio: Este deporte mitiga la sensación de pánico, los síntomas de tristeza, estrés y ansiedad.

También mejora el aprendizaje

Practicar natación de manera constante activa simultáneamente los dos hemisferios cerebrales y los cuatro lóbulos del cerebro, lo que puede conducir a una mayor cognición y un aprendizaje más fácil.

Otro estudio llegó a la conclusión de que los niños que aprenden a nadar a una edad temprana desarrollan mejor la coordinación y las habilidades visuales-motoras tales como cortar papel, colorear y dibujar líneas y formas, aparte de muchas tareas matemáticamente relacionadas, lo que supone un gran beneficio en lo que respecta al niño.