La política se pone en movimiento
Por GABRIEL RAFART
El Congreso Nacional puso fin a las vacaciones de sus integrantes. Sus puertas se abrieron tanto a la agenda legislativa como a la política por la conquista de sus espacios. Es que no es lo mismo ser legislador corriente, titular de alguna comisión temática o jefe de bancada. Ciertamente, senadores y diputados volvieron a sus asientos con muchos papeles y expectativas, además de ruidos, a partir de los cambios negociados en la titularidad de varias comisiones. El oficialismo insiste en que se ha portado de manera generosa respondiendo que lo suyo puede ser una apuesta favorable a un Congreso menos recalcitrante a pesar de contar con mayorías. De allí que el ingeniero Julio Cobos sea a partir de ahora más que un diputado del montón al ser ungido como titular de la comisión dedicada a cuestiones educativas. Por otra parte, la política sin partido que es Patricia Bullrich fue designada presidenta de la comisión de Legislación Penal de la Cámara Diputados. Este nombramiento haría cierta la previsión del integrante de la Corte Raúl Zaffaroni acerca de que el debate sobre un nuevo Código Penal excederá el actual año legislativo, aún más supone éste que se trabajará durante “dos o tres” legislaturas, algo así como cuatro o seis años más. Igualmente, si el Gobierno decide presentar el anteproyecto respectivo lo haría primero entre los senadores donde el oficialismo se siente más cómodo tanto en términos de aliados como espadas que saben argumentar. Aquellos cambios parlamentarios dejaron algunos heridos, otros molestos, entre la tropa oficialista, dentro y fuera del Congreso. Aunque ninguno de los desafectos manifestó su disposición a pegar un salto a lo Borocotó, por supuesto hacia los bloques opositores, o a crear un nuevo artefacto de pureza.
Provincias
La política sigue en la sede del Poder Ejecutivo nacional; también en varios gobiernos provinciales que afrontan temas y problemas con sus respectivos legislativos. La presencia del jefe de Gabinete por diez horas en la Cámara Alta, más la asistencia de otros funcionarios, activó motivos para que éstos hablaran de gestión futura y pasada. Ese momento de Capitanich y el tratamiento del proyecto de compensación a Repsol por la nacionalización de YPF fueron las estrellas de la semana congresista.
Desde Buenos Aires provincia, la falta de acuerdo con los docentes está haciendo más ruidos en el frente que acompaña a Daniel Scioli. La propuesta llevada al congreso provincial para limitar medidas extremas que dejen sin servicio educativo seguramente no pasará de eso, una amenaza frente a los gremios huelguistas. Recuérdese que una legislación semejante ya fue aprobada en varios parlamentos provinciales sin lograr frenar el desafío de los sindicatos docentes. Otra cuestión de cuidado para el “alma” kirchnerista es ponerle corte a los cortes. Impulsada por el oficialismo, se recuperarían algunos de los proyectos presentados en otros años favorables a una legislación que ponga límites a la movilización callejera. El espíritu de esas medidas contaría con la aceptación de actores tan diversos que incluyen al PRO y los socialistas blandos que gobiernan Santa Fe. Sin embargo, la jefa del bloque de diputados del FpV, Juliana Di Tullio, aclaró que el propósito de la iniciativa evitaría la criminalización la protesta. El problema será encontrar la letra adecuada, difícil tarea.
Frente externo
Hasta el frente externo volvió con novedades. También sobre viejas cuestiones. Cuentan las negociaciones con el Club de París –reactivadas antes del estallido de dólar oficial en enero de 2014- cuando Axel Kicillof realizara su primer viaje a París presentando un papper de trabajo. El Palacio de Hacienda ya dispone de una fecha para iniciar esas negociaciones. Pareciera que el Gobierno comienza a encauzar positivamente los viejos temas que restan de la política de endeudamiento del pasado. También la diplomacia británica metió la cola cuando se acerca un nuevo 2 de abril. Lo hizo de la peor manera, informal, brutalmente metiéndose en la política interna con esa voz dentro del actual gabinete conservador que dice que con el kirchnerismo en el gobierno no habrá negociación posible. De hecho aquel funcionario para las relaciones con América Latina manifestó esperanzas recién para después de 2015, siempre y cuando sean Sergio Massa o Mauricio Macri quienes ocupen el sillón de Rivadavia. La Cancillería británica tiene su candidato para dentro de dos años. El hecho de que estos dos se hicieran los sordos puede ser visto como una buena señal al no jugar con la cuestión Malvinas. Aún así, el ex senador Daniel Filmus, a cargo de una oficina especial para el tema, les recordó que sus legisladores rubricaron no hace mucho una declaración conjunta con representantes del oficialismo donde se reafirma la soberanía y se destaca que solo puede afrontarse el restablecimiento de la soberanía sobre las islas, a través de la diplomacia. A esa agenda exterior se suma la buena voluntad del Gobierno llevando Chile para la jura de la presidenta chilena Michelle Bachelet a varios legisladores de partidos que no son oficialistas. Sin duda, un gesto que merece ser reconocido, para nada común en el actual kirchnerismo, que siempre arma sus delegaciones con los propios para afrontar compromisos amistosos en el exterior.
No todo es diplomacia por la soberanía de la deuda y el territorio isleño. Tampoco la política se agota en lo sucedido en el parlamento y con los partidos. Frente a esto último, los politólogos coinciden: Argentina logró recuperarse de su crisis de representación “pero no recuperó su sistema de partidos”. Por eso cuentan esos líderes que trabajan de manera “extraparlamentariamente” desde las nuevas criaturas que suponen interpelar al peronismo como un todo, como un “partido”. Ciertamente, el Frente Renovador conmovió recientemente la arena de la opinión, acelerando la lucha por incorporar dirigentes del conurbano bonaerense y de otros escenarios, tanto dentro de la provincia que le dio origen (por ejemplo con la incorporación a sus filas de intendentes del sur) como queriendo quebrar la tropa peronista perteneciente a figuras del oficialismo en las provincias del litoral. Sin embargo, el libro de pases y las flotaciones de quienes adhieren al gobierno nacional no parece tan abierto como se proponen los massistas. Aún así, el diputado Massa sigue con su fórmula audaz y oportunista, respecto de su rechazo del anteproyecto de Código Penal. Pareciera entonces seguir la posta de Juan Carlos Blumberg, sabiendo que es imposible ofrecer un costado “académico y teórico” sólido. Aún más sigue el ex intendente de Tigre y los suyos insistiendo que la política debe recurrir al cualunquismo popular sin precisar que la materia en discusión merece algo más que una versión vulgar de un antipoliticismo que pretende ser la respuesta a la profesionalidad de quienes elaboraron el anteproyecto rechazado. Es que el jefe del FR “hizo agenda” y la semana tuvo más de lo mismo.


