La Uocra es uno de los gremios más virulentos que tiene Neuquén, a tal punto que su puja interna la resuelven a tiros en la calle, sus dirigentes se fugan tras estafar a los propios asociados y ahora por la fuerza quieren conseguir el poder de manejar la designación de trabajadores para Vaca Muerta.
En el imaginario popular, el accionar de la Uocra es lo más parecido a una mafia, les guste o no a los muchachos que ayer sitiaron la provincia con una decena de cortes en un reclamo por puestos de trabajo pero que en el fondo tiene tufillo a revancha por los allanamientos que les realizaron el sábado a las dos facciones del sindicato aunque hay más lecturas para hacer.
Juan Ángel “Rancho de Paja” Godoy y Juan Carlos Levi mantienen un enfrentamiento interno que ha costado vidas en la Uocra.
Es tan duro el enfrentamiento que Gerardo Martínez de la conducción nacional del gremio envió un interventor, Damián Miller, pero nada parece avanzar.
Una de las pulseadas fuertes que tiene la Uocra y que afecta al gobierno provincial es la designación de trabajadores en Vaca Muerta pero con el toque propio del gremio que incluye aprietes y amenazas.
Esta situación espanta a las empresas que apuestan a la Vaca y el gobierno provincial ya lo advirtió, a tal punto que se hicieron gestiones en Nación, como lo contó LMN, para que el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, interceda en la conflictiva relación.
Pero ayer ocurrió algo que muestra lo que es Neuquén. Los muchachos de la Uocra cortaron las rutas y sitiaron la provincia. El Gobierno y la Justicia, lejos de bancarse el apriete, los sacaron corriendo en clara señal de que con los negocios provinciales no se jode. ¿Habrá quedado claro?


