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La Mañana

Las consecuencias del abuso sexual

El especialista Calvin Colarusso aseguró ayer que los adultos que lo sufrieron de niños son proclives a sufrir depresión, angustia y problemas sexuales.
Buenos Aires (Télam) > Los adultos que fueron abusados de niños son proclives a sufrir depresión, angustia y problemas sexuales, alertó ayer el psicoanalista estadounidense Calvin Colarusso, al exponer en el congreso internacional de Estrés Traumático, donde destacó la necesidad de entender la fragilidad del paciente.
Colarusso, quien está de visita en Buenos Aires, es la mayor autoridad mundial en estudios sobre el desarrollo psicológico más allá de la juventud, integra la Asociación Psicoanalítica Mundial y desarrolla su actividad en la universidad estadounidense de San Diego, donde analiza la psicología de todas las etapas del adulto.
El especialista dio la conferencia inaugural del IX Congreso Interacional de Estrés Traumático que se realiza en Buenos Aires, donde abordó los efectos del abuso sexual crónico infantil.
En ese sentido, destacó que «la depresión, los estados de angustia y los problemas sexuales» son características comunes en los pacientes adultos, que suelen revelar «tardíamente que fueron abusados sexualmente».
Colarusso presentó el caso de cuatro hermanas que fueron abusadas durante años cuando eran niñas por un sacerdote en Estados Unidos y «mantuvieron en secreto esa situación durante 50 años hasta que decidieron llevar a juicio al abusador». Explicó que «todas de ellas fueron abusadas sexualmente en reiteradas oportunidades durante más de cuatro años en distintas etapas de su niñez y varias veces, debieron presenciar como el sacerdote violaba a una de sus hermanas».
«Lógicamente que éste es un caso extremo donde aparece la ayuda psicoterapeútica después de 50 años, pero aquí se puede observar cómo los traumas que se generaron de chicos impactan en la vida adulta», puntualizó.
Por eso Colarusso destacó que «lo fundamental ante estas situaciones, es que la psicoterapia la lleve adelante un profesional que entienda la fragilidad del paciente» y trabaje para revertir «el miedo, la vergüenza y la angustia que es común en los niños abusados y que puede continuar en la adultez». Ante distintos episodios de abuso infantil presentados por el experto, explicó que «en las mujeres que fueron violadas de niñas es común que no quieran tener hijos para que no sufran» y que «suelen aparecer problemas sexuales cuando forman una pareja».
«De ahí que el paciente debe sentir protección durante la terapia, sobre todo cuando recuerda un abuso en la niñez que es donde más desprotegido estuvo», puntualizó.
Destacó que los casos de abuso sexual infantil «suelen conocerse algún tiempo después» de que ocurrieron debido a que «la persistencia de la vergüenza ante el entorno es uno de los factores que lleva a las víctimas a no hablar de lo traumático».