Joaquín Hidalgo - Especial
Existen vinos para el invierno. Y, por supuesto, a las puertas de la primavera, esos vinos se van despidiendo de las mesas como se despiden los abrigos de los percheros. Pero no nos apresuremos. El invierno aún puede dar sus coletazos, según el Servicio Meteorológico Nacional.
Ahora bien, entre los tintos que sirven para los días fríos, el Cabernet Sauvignon tiene algo que el resto no: el porte, la combinación de aromas moderados y profundidad de paladar, cuerpo y sabor definido. Si a eso le sumamos que en nuestro medio ofrece un puñado de estilos bien definidos por terroir, darse un gusto con una buena botella de Cabernet puede ser, además de una despedida, un verdadero placer.
Los estilos del Norte
Están los Cabernet Sauvignon del NOA y en particular los de Cafayate. Esta región funciona como una zona caliente y fresca al mismo tiempo, lo que garantiza un tipo singular de madurez. Hay pocas regiones así en el mundo.
Los vinos son especiados, con buen cuerpo y un indeleble trazo de morrón asado que, una vez en el paladar, los convierte en vinos únicos. Raros a su manera, están quienes los adoran y quienes no pueden ni verlos. Pero ojo: eso es lo mejor que le puede pasar a un estilo de vinos. Buenos ejemplos son El Esteco Finca Notables “La Urquiza” 2017, el inmaculado Domingo Molina 2015 y Piatelli Premium 2015.
El Cabernet clásico
Luján de Cuyo, al sur de la ciudad de Mendoza, es grande y diverso. Sin embargo, hay dos rincones dentro del distrito que merecen especial atención en materia de Cabernet.
El primero es a orillas del Río Mendoza, entre Las Compuertas y Perdriel, donde el Cabernet ofrece perfiles concentrados, como sucede con el Perdriel 2015, Terrazas de los Andes Los Aromos 2015 y Kaiken Ultra 2017.
Pero es en Agrelo donde el Cabernet Sauvignon de Luján de Cuyo no tiene rival. La mezcla de suelos profundos y arcillosos de esta zona, con buena amplitud térmica, hacen que este tinto gane profundidad. Aromas de fruta roja y negra, con algún trazo especiado, y un paladar amplio, carnoso y de frescura moderada.
El perfecto ejemplo, aunque haya que poner unos pesos, es DV Catena Vineyard Designated La Pirámide 2015. Conviene apuntarse con Pulenta Estate 2015, Escorihuela Gascón Gran Reserva 2015 y Las Perdices 2017.
Buenos ejemplos de los alrededores son Luigi Bosca 2017, Toso Alta 2015 y La Mascota 2017.
Cabernet de Uco
En esta zona fría de Mendoza no siempre madura bien. Pero cuando la combinación entre suelo y manejo es perfecta, suceden los milagros que hacen de este varietal una de las joyitas. Fruta roja pura, sumado a algún trazo herbal, paladar de frescura elevada y taninos activos y finos.
Bajo la denominación Valle de Uco, Trivento Golden Reserve 2017 y Zuccardi Q 2017 son buenos ejemplos de precio lógico. De viñedos únicos y precios más elevados, Sophenia Synthesis 2015, Rutini Single Vineyard 2015 y Susana Balbo Signature 2017 son insignias de Gualtallary. Trapiche Gran Medalla 2015, un perfecto ejemplar de Los Árboles, Tunuyán. Y de Vista Flores, también en Tunuyán, destacan dos en particular: Siesta en el Tahuantinsuyo 2015 y Callejón del Crimen Gran Reserva 2015.
San Rafael también es cuna de buenos Cabernet Sauvignon. Es que en términos de clima y suelo funciona casi como Luján de Cuyo. Buenos vinos de esa zona son Bianchi Particular 2015 y La Espera Cabernet Sauvignon 2014.
Cabernet Patagonia
El paralelo 39 es el límite para la variedad. De modo que en los años de otoños más moderados llega bien a la madurez, particularmente en Río Negro, donde los suelos arcillosos estiran el proceso. Pero cuando todo está en línea (como en 2017 y 2018), ahí es para agendarlo como candidato. Buena fruta roja y taninos firmes, con paladar medio es una buena descripción. Íntimo 2017 es un buen ejemplo (aunque con taninos firmes), mientras que Saurus Select 2018 y Mantra Roble 2017 tienen un perfil más amplio y de taninos dulces.
Ideal para las sobremesas
Hay vinos que dan sensación de calor. Son aquellos que tienen buen cuerpo y frescura moderada. El Cabernet suma, además, un fondo de boca largo y delicioso. Perfecto, por ejemplo, para estirar las sobremesas con las copas llenas, hasta que se sirven unos quesos para terminar el vino.
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