Más conciencia y menos abandono

Los animales vagando son un problema de los dueños que se desentienden: a hacerse cargo.

En las grandes ciudades hay un cuadro que se repite: el de perros y gatos vagando por las calles a su suerte. El ritmo de vida frenético hace que muchas personas directamente se desentiendan de sus animales al ver que requieren ciertos cuidados y dedicación. Mucho tienen que ver los hábitos consumistas actuales, pues hay quienes no logran diferenciar entre un animal, un ser vivo que sufre y tiene necesidades, de cualquier artefacto. ¿Por qué hay tantas mascotas abandonadas en las calles? El factor que más contribuye en las ciudades grandes son los extravíos. Y como muchas mascotas no están esterilizadas, sus crías quedan deambulando en cualquier rincón de la ciudad, sin que nadie se haga cargo.

Una perra y su descendencia, en siete años, habrán procreado más de cinco mil cachorros; y una gata, medio millón. Por eso, si no se desea o no se puede tomar responsabilidad por la cría de la mascota, es importante castrarla antes de su primer celo, para no lamentar camadas de cachorritos que luego serán desatendidas.

Se multiplican: Una perra y su cría en siete años pueden procrear más de cinco mil cachorros.

Los abandonos se profundizan en los tiempos de crisis, cuando mucha gente se ve obligada a dejar su casa para “achicarse” y ya no tiene espacio o en su nuevo lugar no permiten animales. También, en casos más graves, otras personas directamente abandonan a su mascota ante la imposibilidad de mantenerla.

En las grandes ciudades influyen los cambios de domicilio, la pérdida de interés por el animal o su comportamiento problemático. En el caso de los gatos, las alergias y los embarazos suelen ser las principales causas de abandono. Sólo las vacaciones originan el 2,6% de los abandonos. Ante esta situación, los refugios suelen estar atestados y muchas veces funcionan únicamente por el trabajo voluntario de quienes se sensibilizan por los animales abandonados.

Es necesario profundizar las campañas de información y sensibilización social, para que la gente comprenda el valor de hacerse cargo de sus animales y de la importancia que tiene adoptar a los abandonados.

Al adoptar, lo primero es ir al veterinario

Por Sergio Gómez (veterinario)

El problema de los perros abandonados, además de ser un trastorno en la vía pública ya que ensucian por todos lados, es que rompen bolsas de basuras para poder alimentarse, atacan a otros perros que van con la correa caminando con su propietario, pueden ocasionar accidentes de autos o hasta morder a transeúntes. Es que cuando alguien lo lleva a una casa para adoptarlo, primero debe tomar algunos recaudos fundamentales. En estos casos se recomienda que antes de ingresarlo en la casa pase por el consultorio de un veterinario para que éste lo revise, lo desparasite y, tras evaluarlo, diga qué tipo de perro es y si tiene (o no) hongos o sarna, etc. No hay que olvidar que la gran mayoría de los perros son abandonados porque pelean con otros perros, son agresivos con sus dueños, están enfermos y los propietarios no los pueden atender, o simplemente porque el animal es destrozón y no lo soportan más.

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