Más que un archivo, la memoria es un gran acto creativo

Cada vez que los evocamos, los recuerdos se ven reversionados.

Buenos Aires
Muchas veces escuchamos decir que tal o cual persona tiene una memoria privilegiada porque, en teoría, puede recordar fechas o sucesos con una precisión envidiable.

Sin embargo, ni siquiera esos que se jactan de tener "memoria de elefante" pueden dejar de crear su propia versión de los hechos.

Es que lejos de ser ese arcón en el que vamos colocando uno a uno los recuerdos, como si apiláramos fotografías, para luego encontrarlos tal cual y como los dejamos, la memoria es más bien un acto creativo.

La relación entre la memoria y el hecho que se recuerda es sumamente compleja y apasionante.

Cada vez que se lo evoca, el recuerdo sufre una modificación influido por el contexto en el que lo estamos recuperando.

A su vez, si volvemos a recurrir a él, seguiremos transformándolo, pero no sobre la base de los datos "originales", sino sobre su versión más reciente guardada durante su última evocación.

Es como si a una misma foto le agregáramos primero un filtro amarillo, luego otro de un color diferente, y así sucesivamente. La imagen de fondo sería la misma, pero veríamos, como mínimo, sus colores modificados. Se trata de una foto nueva.

Facundo Manes, neurólogo y neurocientífico argentino, explica el mecanismo por el cual se ven fijados los recuerdos.

Cuando uno experimenta algo, el recuerdo es inestable durante algunas horas, hasta que se fija por la síntesis de proteínas que estabilizan las conexiones sinápticas entre neuronas.

La próxima vez que el estímulo recorra esas vías cerebrales, la estabilización de las conexiones permitirá que la memoria se active.

"Cuando uno tiene un recuerdo almacenado en su cerebro y se expone a un estímulo que se relaciona con aquel evento, va a reactivar el recuerdo y a volverlo inestable nuevamente por un corto período, para luego otra vez guardarlo y fijarlo en un proceso llamado reconsolidación de la memoria.

"La consolidación de la memoria a largo plazo exige la síntesis de proteínas en los caminos neuronales de la memoria. Pero también hace falta una síntesis de proteínas después de recuperar un recuerdo, lo que implica que se está volviendo a consolidar, aunque afectado por el nuevo contexto", resumió.

Eso explica por qué todos podemos tener versiones muy encontradas sobre un mismo hecho.

CIFRA
1500 neuronas al día son las que generamos aproximadamente.
Esas neuronas van destinadas mayoritariamente a estructuras que tienen que ver con el aprendizaje y la memoria. Con los años esa capacidad no se pierde, lo que sí sucede es que se ralentiza. Esto es, el proceso de una persona mayor es más lento, pero no menos efectivo.

Enterate
¿Es posible recordar el nacimiento?

Hay quienes aseguran poder recordar el momento exacto de su nacimiento. Sin embargo, su historia seguramente sea una versión creada a partir de los relatos que ha escuchado al respecto de sus padres y personas cercanas, según advierten los neurocientíficos. Es que la memoria episódica, relacionada con los sucesos autobiográficos, se desarrolla a partir de los cinco o seis años, edad en la que comenzamos a almacenar vivencias que podremos evocar explícitamente. Antes, el cerebro no es lo suficientemente maduro.

La columna de bernardo stamateas
El poder del pensamiento

Licenciado en Psicología, sexólogo clínico y escritor (www.stamateas.com) .

Un paradigma es una manera de pensar, de sentir. Se trata de nuestras creencias, las que nos brindan tranquilidad, una "zona de confort", pero a menudo si son negativas no nos permiten avanzar.

Para ser capaces de cambiar nuestros paradigmas y cargar nuestra mente con pensamientos (ideas) útiles, necesitamos descargar primero todo aquello que no sirve.

Si nuestra cabeza no tiene la carga correcta, nuestro cerebro funcionará mal. Hay pensamientos que sí o sí debemos descartar, si queremos ver un cambio en nuestras circunstancias.

Estos son algunos de los pensamientos que deberíamos considerar abandonar:

-Pensamientos mentirosos. Todos llevamos en la en el inconsciente ideas que no son verdaderas que han sido introducidas desde la familia, la cultura o la religión. Por ejemplo, la idea de que la mujer es el "sexo débil", lo cual no es otra cosa que un mito. Muchas de las creencias que sostenemos toda la vida son erróneas.

-Pensamientos de culpa. Algunos dan una explicación por todo lo que hacen. Les preguntan: "¿Te compraste un celular nuevo?". "Sí, lo que pasa es que me aumentaron el sueldo".

Los que actúan así sienten culpa. La explicación en realidad se la están dando a sí mismos, porque quieren calmar la culpa que sienten en su interior y aprendieron en la infancia.

Pero esos pensamientos que tanto nos dañan se pueden reemplazar por ideas de merecimiento, de mejora, de prosperidad, de éxito. Así dejaremos de explicarlo todo para comenzar a disfrutarlo todo.

Todos nuestros recuerdos están distorsionados y, mucho más, si son viejos. Así como un escritor de novelas elabora historias, todos creamos historias de nosotros mismos que suelen estar distorsionadas. Nos pasan cientos de cosas a lo largo de los años; tomamos una y otra y otra de diferentes épocas y así "creamos" nuestra historia.

Mucho de lo que pensamos sobre nosotros mismos no es exactamente como creemos. Lo cierto es que una misma historia puede ser leída de diversas maneras.

Hay personas que se niegan a dejar de pensar de determinada forma porque sienten que pierden algo.

Sólo cuando soltamos toda esa carga, somos capaces de cargarnos con nuevos paradigmas, tales como pensamientos creativos, inteligentes y sanadores.

Los pensamientos tienen el poder de crear o destruir, de modo que sería muy saludable detenernos de vez en cuando a considerar qué estamos pensando y si necesitamos descargar y volver a cargar nuestras mentes. ¡La transformación bien vale la pena!.

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