Un integrante de la Brigada de Investigaciones de la rionegrina contó por qué Forno estaba bajo su radar. Entre los antecedentes, hay uno que vincula a un cuñado del cipoleño, que era policía y vivía en Neuquén. Este hombre, tras un robo en la empresa Zanellatto, hizo dos operaciones bancarias con cheques de esa firma pero no pudieron atrapar al Chiqui.

En 2015 los boqueteros golpearon de nuevo en Zanellato y a partir de ahí arrancó el seguimiento con escuchas telefónicas y los investigadores pudieron establecer un nexo entre Forno y el resto de los integrantes de la banda.

El 21 de octubre de 2015 hubo un asalto en el barrio Capellán a la familia Zanellato. En este caso, los delincuentes se habían disfrazado de carteros una modalidad que ya había utilizado Forno en el pasado.

Para terminar de atar cabos sueltos será necesario unir más testimonios y pesquisas.

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