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La Mañana investigación

Muñoz: se confirmó que el juez utilizó sus influencias

Les pidió a los jefes policiales que se ocuparan de su accidente.

Neuquén.- El jury avanza y el juez Marcelo Muñoz, que chocó, huyó y se negó a hacerse el test de alcoholemia, está cada vez más complicado. Ayer, en la tercera jornada, declararon seis testigos de la fiscalía y uno de la defensa. Entre los primeros, se hallaron ex funcionarios de la cúpula policial y un neurólogo.

De uniforme y tajante en sus afirmaciones, el comisario Cristóbal Ávila, coordinador de Tránsito Neuquén, develó la secuencia de la entrevista al juez tras el accidente.

“Me presento y él estaba fumando, acompañado de una mujer, su concubina, una funcionaria del Poder Judicial”, indicó Ávila.

Luego relató que entran los dos a su oficina, se sientan y comienza a tomarle los datos personales como es de rutina. “Las palabras no le salían, para mí estaba ebrio. Si sobrio ya no se le entiende nada…”, deslizó y contó que la mujer lo ayudaba con los datos.

Ávila recordó que le preguntó a Muñoz si había chocado con un auto, a lo que refirió que el magistrado le contestó que sí.

“‘No, con un árbol’, lo corrige la mujer”, afirmó el comisario y detalló que el juez aseveró: “Ah, sí, sí, choqué con un árbol, en la calle Río Colorado, no me di cuenta y seguí conduciendo más de un kilómetro hasta que me detuvo la Policía”.

El comisario continuó: “Dijo que venía del Chañar pero no sabía por dónde había ingresado. No se acordaba por el estado de ebriedad”.

“Me fijó la hora del siniestro a las 19:30. Después miró el reloj y vio que eran las 19:45, y corrigió la hora a las 19”, sentenció Ávila.

Además, recordó que Muñoz le mencionó que llamó a Liria y a Zavalla (ex jefe y ex subjefe de la Policía respectivamente). “Estaba moviendo sus influencias”, afirmó el comisario.

“Le pregunté si se iba a hacer el test de alcoholemia y me dijo que no. Era evidente, porque si no le daba 1 o 2 puntos de alcohol en sangre”, agregó Ávila. “Mi viejo era alcohólico, lo identifico enseguida, tenía los ojos rojos, me doy cuenta en el habla”, contestó el comisario al fiscal.

Por su parte, el director de Tránsito Neuquén, Daniel Asselborn, explicó que el aliento etílico no se deja asentado en las actas porque es un aspecto subjetivo.

“Cuando el doctor (Muñoz) se fue de mi oficina tuve que abrir las ventanas porque quedó impregnado el olor a alcohol”, sentenció, y aclaró: “No puedo asegurar la ebriedad, sí el aliento etílico”.

Después le tocó el turno al ex jefe de la Policía Raúl Liria, así como también al ex subjefe, Dalmiro Zavalla. Ambos confirmaron haber recibido una llamada del magistrado el 24 de septiembre de 2016, luego de que ocurriera el accidente.

“Estaba en mi casa y me llamó Muñoz, creo que después de las 19. Me dijo que había tenido un accidente y que había personal de la comisaría de Plottier. Me pidió que vea su situación”, apuntó Liria.

“Alcancé a entenderle que tuvo un accidente, que estaba con los muchachos de la Comisaría 46, que se iba a hacer cargo de todo, que no trascienda”, recordó Zavalla sobre la conversación con el juez, y aseveró que relacionó el pedido con los medios. Ambas llamadas fueron certificadas.

“Me llamó Muñoz y me dijo que había tenido un accidente y que había personal de la comisaría de Plottier. Me pidió que vea su situación”. Raúl Liria. Ex jefe de la Policía

“Me dijo que tuvo un accidente, que estaba con los muchachos de la Comisaría 46, que se iba a hacer cargo de todo, que no trascendiera”.Dalmiro Zaballa. Ex subjefe de la Policía

“Sentí que tenía aliento etílico. Cuando el doctor se fue de mi oficina tuve que abrir las ventanas porque quedó impregnado el olor a alcohol”.Daniel Asselborn. Dirección Tránsito Neuquén

Las llamadas con la ex cúpula policial también fueron certificadas por el comisario Sergio Llaytuqueo, del Departamento de Seguridad Personal.

“Un AIT no afecta a la conciencia o la memoria”

El neurólogo Máximo Zimerman, jefe del área de ACV y neurorrehabilitación del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) de Buenos Aires, testificó en referencia al accidente isquémico transitorio (AIT) que alegó el juez Muñoz y la amnesia global transitoria (AGT).

El médico afirmó que el certificado que le fue extendido a Muñoz por el doctor Ayup “es confuso”.

En el mismo se consta, seis días después, “un cuadro de AGT de pocos minutos, clínicamente interpretado como AIT”.

“El AIT y el AGT son dos patologías completamente diferentes. Es muy difícil certificar un cuadro de AGT si no se completaron todos los estudios necesarios”, señaló Zimerman.

Respecto de los síntomas del AIT, explicó que son similares a los de un ACV, como dificultad para mover alguna parte del cuerpo (la mano y la pierna por ejemplo), dificultad para comunicarse y ver. “Es fácil darse cuenta”, señaló.

“Con AGT no es posible buscar un número de teléfono. Quizás nunca recuerde ese momento, sino desde dos a tres horas previas. Se desorienta espacial y temporalmente el paciente. Es muy raro ver un AIT con amnesia”, concluyó.

“Estaba como perdido, bastante desorientado”

Durante la audiencia de ayer declaró un testigo de la defensa que estuvo en el lugar y aseguró que no percibió que el juez Muñoz estuviese alcoholizado al momento del accidente. “Tengo mi negocio de artículos de limpieza en Avenida del Trabajo al 2000”, aclaró el hombre. “Esa tarde salgo y veo un señor como perdido que para el auto entre la calzada y la banquina”, señaló el jubilado.

“Me acerqué a la ventanilla y estaba bastante desorientado, para mí por el impacto del airbag”, dedujo y aclaró que lo advirtió por la mirada del magistrado.

Tras ser consultado sobre si conocía al oficial Centeno, el hombre indicó: “Vino dos veces a mi negocio. Me dijo que tenía que decir que venía hasta las tuercas, borracho (en referencia a Muñoz)”.

“Para mí se había chocado un árbol o un poste”, apuntó sobre el juez y señaló que el Bora tenía un impacto frontal derecho.

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