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La Mañana

Murió el boxeador que inspiró a Bob Dylan

Miami > "Esta es la historia de Huracán, el hombre al que las autoridades culparon". Bob Dylan popularizó con su canción de protesta de 1975 la figura de Rubin "Hurricane" Carter, un boxeador preso durante 19 años por un triple asesinato que no cometió, quien murió ayer a los 76 en Toronto convertido en símbolo del sistema judicial racista de los '60. Su historia también inspiró al director Norman Jewison, cuya película "Hurricane Carter" le valió a Denzel Washington el Globo de Oro al Mejor Actor y una nominación a los Óscar.
En junio de 1966, tres blancos fueron asesinados por dos negros en un bar de Nueva Jersey. Carter y su amigo John Artis fueron condenados por un jurado formado por blancos basándose en el testimonio de dos ladrones que luego se retractaron.
Tras la condena, Carter inició su combate más duro: el de demostrar su inocencia. Confinado en su celda, se dedicó a estudiar filosofía, leyes y todo libro que cayera en sus manos: "Toda la sabiduría del mundo para encontrar mi camino espiritual a la libertad", escribió. En 1974, su caso ganó relevancia al publicar su primer libro, fuente de inspiración de Dylan. Muhammad Alí, gran imagen de la lucha por los derechos civiles de los afroamericanos, comandó una marcha para reclamar un nuevo juicio, que tuvo lugar en 1976, pero fue condenado nuevamente. Tuvo que esperar hasta 1985 para que un juez levantara la condena al considerar que sus  derechos habían sido violados y que el castigo había respondido "más al racismo que a la razón". "Una vez que su libertad se convirtió en algo físico, Rubin decidió que tenía que ayudar a aquellos que languidecían en prisión por crímenes que nunca cometieron, las víctimas de la injusticia", escribió Nelson Mandela en el prólogo del último libro de Carter.
Criado por un padre severo, pasó por un reformatorio y varias veces por prisión debido a delitos menores. A los 17 se inició en el boxeo y en 1962 se ganó el apodo de "Huracán". Un año más tarde logró su mejor victoria: en dos minutos tumbó al campeón welter Emile Griffith. Su último combate lo hizo en Argentina, antes de la condena que lo llevó a la cárcel, a la música y al cine.

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