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Terapia intensiva de parejas: ¿Qué nos pasa con el amor en Neuquén?

Inseguridades, celos, segundas oportunidades, miedos a enfrentar el dolor de la separación. De todo eso y más habla Laura Chiarotto, la psicóloga que eligen los neuquinos para sanar el corazón.

De Platón a Los Beatles, de la poesía a la filosofía, de la Biblia a la música, del cine a la ciencia: la humanidad siempre estuvo orbitando alrededor del amor. El filósofo alemán Ludwig Feuerbach decía que el amor entre los seres humanos es la verdadera religión. Lo cierto, que en ese mar inagotable, el amor de pareja y el amor propio, como dos caras de la misma moneda, ocupan un lugar vital en nuestros días. Pero en Neuquén, ¿qué nos pasa con el amor de pareja? ¿Qué tipo de vínculos construimos?

Hace unos años, la licenciada Laura Chiarotto notó que en muchos de los temas que sus pacientes llevaban a terapia había un denominador común. Empezó a utilizar las redes sociales para hacer llegar un mensaje a las personas que necesitan indagar sobre sus vínculos. Primero, lo hizo a través de escritos que pudieran echar un poco de luz sobre las muchas dudas que van surgiendo en el transcurrir de una relación. Luego con reels, que de forma directa y en pocas palabras, abordan grandes pero muy cotidianos temas: problemas en vínculos, autoestima, comunicación de la pareja y así.

—Lo primero que publiqué fue sobre cómo poner límites de una manera sana. Sin embargo, el primer reel que generó mucho ruido fue en el que abordé: “¿Cuánto duele una separación?”. Una separación duele mientras dura, duele hasta que yo dejo de proyectar con el otro. De todos los contenidos que fui generando, lo que más atención generó fue la separación.

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Laura conoce muy bien Neuquén. Es bisnieta del histórico locutor de LU5, Eduardo Alizzeri e hija de los fundadores del primer centro de yoga neuquino, Sadhana. Hizo la primaria en la Escuela 201 y el secundario en el Pablo VI. Se fue de Neuquén por amor, a vivir junto a Martín, su marido, con el que comparte la vida hace 20 años y junto a quien tiene dos niños. Mientras estuvieron en Córdoba estudió psicología y también hizo un posgrado en terapia sistémica, una disciplina terapéutica que aborda las relaciones e interacciones humanas y que se especializa sobre todo en parejas y familias. Hace unos años, logró convencer a Martín de volver a Neuquén. Desde entonces, atiende decenas de consultas individuales o de parejas en su consultorio virtual y otras cientos que le llegan a través de las redes. Pero sobre todo, empezó a ver su ciudad como nunca antes la había visto: a corazón abierto.

—Neuquén es súper amplia en lo amoroso. No pasaba lo mismo hace unos años atrás. Es muy linda en la diversidad de vínculos que acepta. Sin embargo, también es una ciudad donde hay mucha inseguridad y celos, sobre todo en las parejas que no comparten el día a día en el mismo lugar, como es el caso de las personas que trabajan con esquemas de pasar determinada cantidad de días trabajando y otras en el hogar. El problema se da cuando no se sienten valorados en lo que cada uno está poniendo para la familia.

¿Qué se hace para sostener ese tipo de parejas? Es una de las demandas neuquinas más importantes que Laura recibe. Las personas acuden a ella para saber qué hacer con el amor o con el tan temido desamor, o simplemente porque no consiguen lidiar con el dolor de una separación. “Por suerte, este tipo de terapias son rápidas. En los primeros encuentros, se hace el diagnóstico sobre si es posible seguir intentando reconstruir la pareja o no”, explica. Y así es como Laura, con mucho respeto y paciencia se cuela en ese universo de dos o más, para acompañar, entre varios otros temas, a quienes se aferran a luchar por el amor, o a quienes eligen separarse.

Tanto en la literatura como en el amor, no hay nada más difícil que saber poner el punto final. Julio Cortazar lo decía más o menos así: “La lenta máquina del desamor. Los engranajes del reflujo. Los cuerpos que abandonan las almohadas, las sábanas los besos. Y de pie ante el espejo interrogándose, cada uno a sí mismo, ya no mirándose entre ellos, ya no desnudos para el otro, ya no te amo, mi amor”.

—¿Qué nos lleva a separarnos?

Principalmente el no aceptar el cambio del otro. Todos vamos creciendo, vamos cambiando. En ese proceso, a veces es difícil aceptar la nueva versión de la otra persona, o quizá al otro no le guste en lo que nos convertimos. Se cree que la gente se separa por una infidelidad, pero no es lo más habitual, generalmente tiene que ver con el agotamiento de esperar que el otro cambie algo que no nos gusta.

—¿Hay indicios que indique que es hora de ponerle punto final en una relación?

—Como indicador terapéutico, aunque suene extraño, que las personas se peleen es positivo, mucho más que la desesperanza. Cuando aparece la resignación, ahí ya está, nada de lo que yo pueda decirles va a hacer que cambie. Otro indicador es cuando ya no hay confianza: van a querer seguir estando juntos, pero van a tener una relación en la que se va a generar más dolor. La otra, es cuando no podemos concretar un proyecto de vida en común.

—Y cuando se detecta todo eso, ¿por qué nos cuesta tanto separarnos?

—La separación muchas veces se posterga por miedo a sufrir. Depende de cuánto se haya construido. Sobre todo cuando se trata de parejas que ya tienen una vida armada: no es sólo lo emocional, tiene más que ver con deconstruir todo eso. Nos empobrecemos emocionalmente, pero también económicamente. Si vivíamos juntos, después de la separación vamos a tener que arreglarnos con un solo ingreso. Si hay niños de por medio, reorganizar esa logística. Si te acostumbraste a vivir con el otro, es pesado acostumbrarte a empezar una nueva vida. Después te das cuenta que se puede, todo el mundo puede. Sólo que al principio, cuesta imaginárselo.

—¿Qué temas tabús aparecen en torno a las separaciones?

Hablar de lo económico es un tabú. Pareciera que fuese una mala palabra y en realidad es lo más concreto. ¿Qué vamos a hacer con todo lo construido en común? Así sea un tele es importante ver qué se hace con eso. Los hijos también son un mito: “No nos separamos para que los chicos estén bien”. Los chicos necesitan dos padres felices, no dos padres juntos. Si esa pareja se está llevando horrible, no tiene ningún sentido que sigan, porque los chicos se acostumbran a que en cualquier momento todo puede explotar.

¿Cuándo los vínculos se vuelve peligrosos?

Esto sí llega mucho a terapia. Mucha gente herida por sostener parejas que no funcionan. En Neuquén hay mucho de lo que se considera tóxico, pero hay que decir que en realidad es violencia. Lamentablemente hay mucho. En general no vienen a terapia de pareja, viene la víctima para separarse, o para reconstruirse. Esas personas llegan todas rotas, todas lastimadas, sin tener ni idea quienes son, porque cuando estamos al lado de una persona violenta, se va rompiendo la autoestima, la identidad. Sin embargo, pasa el tiempo y empezás a ver como brillan. Es emocionante. Una persona que comprendió, que se reconstruyó, no vuelve atrás.

¿Hay banderas rojas al inicio de una relación?

Sí las hay. Cuando al principio la relación es perfecta, cuando de repente esa persona es todo lo que yo quiero: salimos de ahí corriendo porque nos está mintiendo, sólo nos están diciendo todo lo que queremos escuchar, entonces no tenemos ni idea de a quien tenemos al frente. También, un mensaje de “avísame cuando llegues”, puede ser divino, o puede ser un mensaje de control. Si era lindo, o si se transformó en algo celoso patológico, lo vamos a saber con el tiempo. Y después estar atentos a cómo se maneja esa persona con nuestras vulnerabilidades. Si en la primera pelea, usa lo que yo le conté como un dolor para lastimarme, hay que salir corriendo de ahí.

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Del amor en los tiempos de las redes y otros demonios

De las cartas de amor a los besos por celular en un puñado de años. Los vínculos van cambiando a la velocidad de las comunicaciones, sin embargo, para el amor se necesitan las mismas reglas: Un vínculo no debería causarnos sufrimiento.

¿Podés enamorarte desde la virtualidad?

—Hoy las personas se conocen en su mayoría a través de redes. Si me interesó, paso a lo físico, paso a lo real. Sin embargo, cuando se rompe ese vínculo es tan doloroso como los reales. El duelo de una separación se da por lo que vos imaginaste que ibas a vivir con el otro y que después no va a serlo. Se sufre igual.

Y en este contexto de tantos cambios en lo vincular, ¿qué pasa con la infidelidad?

—Antes era una obligación social separarse por una infidelidad, hoy ya no. Se sabe que duelen, que son una traición horrible, pero la gente apuesta por seguir. El límite de lo que es fidelidad e infidelidad es muy subjetivo. Muchas veces las peleas se terminan intentando descubrir si lo que pasó fue o no una infidelidad. ¿La virtualidad se considera amor o no? Para unos va a ser un beso, para otros el sexo, para otros engancharse emocionalmente. Va a depender del acuerdo que construya la pareja. Lo que sí tiene es un precio muy elevado, que es reparar lo que rompiste. Lo cierto es que hay parejas que tienen otros límites que no son los tradicionales. Lo único imposible de salvar es una doble vida.

¿Qué tan posible es el poliamor en Neuquén?

Vienen muchas parejas a consultar esto. Debe ser una idea de los dos y no de uno adaptándose al otro. El código puede ser, o nos contamos todo y que se nutra la sexualidad de la pareja, o por el contrario, elegir no saber absolutamente nada. Lo importante es que estén lo límites claros. También, aunque no es muy frecuente hay parejas no tradicionales: tres personas en el mismo vínculo o tres personas conviviendo.

¿Qué es la responsabilidad afectiva?

Es algo que deberíamos aprender desde la secundaria. Es poner a tono al otro sobre lo que queremos, lo que estamos buscando y posibilitar la libertad de que la persona elija. Son reglas claras desde un principio. Y si cambian también, es decirle al otro: no me está gustando como viene la pareja en este momento ó, estoy pensando en la posibilidad de separarme. Es darle al otro la posibilidad de anticiparse. No mentirnos, ser honestos. No vender algo que después no voy a sostener.

¿Qué se necesita para construir una pareja sana?

Estar sano uno. No arrancar yendo a buscar a otro mientras estoy roto. Construir con personas que también estén en equilibrio. Y tener amor propio, el amor propio o amor hacia otros van de la mano. Pero también, tener un proyecto en común; una buena sexualidad, que es lo que separa a que una pareja se convierta en un vínculo de amigos; apuntar a realizarnos, no importa en qué, no es desde lo profesional, puede ser en cualquier aspecto de la vida.

¿Se puede revertir el desamor?

Hay que reconstruir una intimidad, si nos desconectamos, hay que volver a tener una intimidad desde las palabras. Encontrarse sin hijos, sin celus, sin pantallas. Una intimidad sin sexualidad, sino puede ser frustrante. Encontrarnos en esa conexión, en ese cariño.

Hay una anécdota de dudosa realidad por allí que dice que dos filosos de la modernidad se encontraron a discutir sobre el materialismo histórico. Palabras más palabras menos, uno le dijo al otro: “El motor de la historia es la lucha de clases”. Y el otro respondió: “No, Karl, el motor de la historia es el amor”. Por whatsapp; de a dos, tres o más; a distancia; en el sanar de las heridas; en la ternura de la familia; siendo honestos con otros y con nosotros mismos: todo lo que necesitamos es amor.

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