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De ser la "hija perfecta", a mandar a matar a sus padres: la escalofriante historia de Jennifer Pan

La joven de 24 años ideó un plan para conseguir su anhelada libertad. Junto a la ayuda de su novio, contrató a tres sicarios para “heredar una fortuna”.

“La realidad supera a la ficción” reza un viejo refrán y, en un hecho digno de la mejor película de terror, pero lamentablemente real, una mujer cometió un macabro delito: mandó a matar a sus padres y montó una escena de robo para evitar ser condenada. Ocurrió en el año 2010 en Canadá.

Todo comenzó cuando el 8 de noviembre de aquel año, una joven desesperada informaba al 911 que un grupo de hombres había entrado a su casa a robar y que, al parecer habían herido a sus padres. Al llegar a la escena, la policía de Markham, una ciudad al norte de Toronto, se encontró con un escenario escalofriante: una mujer había sido asesinada a tiros, mientras que su esposo se encontraba herido de gravedad.

En tanto el hombre ingresó al hospital en coma, la única que salió ilesa fue la hija del matrimonio, Jennifer Pan, quien dijo haber sido maniatada a una baranda de la escalera de la casa.

Si bien al principio los investigadores vincularon el crimen con un caso relacionado al tráfico de drogas, poco a poco comenzaron a sospechar de Jennifer, debido a que, en cada declaración, había nuevos detalles que comenzaban a “hacer ruido”. “Esto fue algo que nunca habíamos visto. Nunca lo imaginamos porque había más preguntas que respuestas”, declaró uno de los investigadores en “What Jennifer Did”, el documental recién estrenado en Netflix que cuenta esta macabra historia.

Quién era la joven que mandó a matar a sus padres

Bick y Huei Hann Pan tuvieron dos hijos, Jennifer y Félix, a quienes desde el inicio les pusieron muchas expectativas con respecto a sus metas académicas y laborales. La exigencia fue focalizada, principalmente en la mayor, debido a que la mandaron a clases de piano, flauta, italiano y patinaje artístico desde los cuatro años.

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Jennifer ideó el plan homicida junto a su novio, la intención era cobrar una herencia de medio millón de dólares. Foto: Netflix.

Jennifer ideó el plan homicida junto a su novio, la intención era cobrar una herencia de medio millón de dólares. Foto: Netflix.

Para los Pan no había lugar para las “distracciones” si querías ser exitoso en la vida, por eso la nena tenía una agenda bastante ajustada en relación a sus deberes y poco tiempo para el ocio. Así fue hasta que entró en la adolescencia y luego en la juventud: sus padres no la dejaban tener citas y mucho menos una pareja, la iban a buscar a la escuela cada día y tampoco la dejaban salir a fiestas.

A pesar de las múltiples restricciones y la constante supervisión, Jennifer conoció a Daniel Wong en el primer año de secundaria y se enamoró al instante. Durante años, mantuvieron una relación en secreto para que sus padres no se enteraran, aunque en un momento la descubrieron y le prohibieron volver a verlo, cosa que no sucedió.

Tanto Bick como Huei Hann querían que su hija estudiara la carrera de Farmacia, aunque ella no tenía las notas sobresalientes que necesitaba para poder ingresar a la universidad. Este detalle fue el inicio de toda una red de mentiras: pasó de fingir que se sacaba “buenas calificaciones” a decir que había terminado la escuela secundaria cuando no lo había hecho.

Ante el miedo al rechazo de sus padres, Jennifer pasó cuatro años sentada en cafés, trabajando en restaurantes y enseñando piano mientras los Pan creían que estaba asistiendo a clases universitarias.

Después de que la joven de 24 años les dijera a sus padres que se había recibido, inventó una excusa para evitar que ellos acudieran a su supuesta graduación y así sostener la mentira. Con el transcurso del tiempo, les dijo que había conseguido una pasantía en el laboratorio de un hospital.

Ya con sospechas, los Pan decidieron acompañarla al centro médico en donde trabajaba y fue ahí cuando descubrieron que todo se había tratado de un engaño, incluso que seguía en una relación con Wong.

El plan de Jennifer para deshacerse de sus padres

Cansada del control constante de sus padres, Jennifer comenzó a idear un plan macabro. En el 2010, volvió a hablar con un amigo de la secundaria, Andrew Montemayor, quien le confió que quería matar a su padre. Ella, ansiosa por obtener su libertad, le propuso contratar a un sicario para matar a sus padres. Sin embargo, el supuesto asesino los engañó y se quedó con el dinero sin llevar a cabo los homicidios.

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Bick y Huei Hann Pan, los padres de Jennifer. Foto: Netflix.

Bick y Huei Hann Pan, los padres de Jennifer. Foto: Netflix.

Jennifer y su novio retomaron aquella idea inicial de asesinar al matrimonio Pan y así “huir juntos”, ya que la herencia que recibirían sumaba un total de medio millón de dólares. Lo suficiente como para tener una vida tranquila.

En la noche del 8 de noviembre de 2010, Jennifer dejó la puerta abierta de la entrada de su casa, habilitando la vía para que los sicarios ingresaran al domicilio. “Tienen acceso VIP”, les indicó la joven a través de mensaje de texto. En cuestión de minutos, tres hombres forzaron a Bick y a Huei Hann para “darles todo lo que tenían” y, en medio de amenazas y golpes, les dispararon en la cabeza.

Posteriormente, la chica llamó a la Policía fingiendo que había escuchado disparos y que “no sabía lo que estaba pasando”, aunque hubo algo que no salió como ella esperaba y que complicó las cosas: su padre sobrevivió.

Mentira tras mentira

En sus declaraciones a los investigadores, Jennifer no hizo otra cosa más que generar sospechas. Desde el principio, dijo cosas que no cuadraban como, por ejemplo, que había hecho la llamada al 911 con las manos atadas en la espalda, que les había mentido a sus padres prácticamente toda su vida y que no tenía ninguna relación con Daniel Wong.

Pese a ello, y con el correr de los días, los detectives concluyeron que ella se convertía en la principal sospechosa del crimen. Lo que siguió después, no la benefició para nada: después de una semana del ataque, su padre despertó del coma y contó detalles de lo que había vivido durante la irrupción de los delincuentes.

En su testimonio, dijo que Jennifer había tenido una actitud “amigable” con los intrusos, quienes posteriormente fueron identificados como Lenford Crawford, David Mylvaganam y Eric Carty. A su vez, afirmó que la joven nunca estuvo atada como lo había mencionado en su primera declaración.

El Juicio

El juicio para aclarar el suceso duró diez meses y en ningún momento Jennifer admitió haber tenido algo que ver en el homicidio de su madre y el intento de asesinato de su padre. El resto de los sospechosos -incluido Wong- también negaron los cargos.

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Cansada de ser hija perfecta, Jennifer Pan ideó un plan para librarse de sus padres, pero fue descubierta y ahora cumple cadena perpetua en una cárcel de Canadá. Foto: Netflix.

Cansada de ser hija perfecta, Jennifer Pan ideó un plan para librarse de sus padres, pero fue descubierta y ahora cumple cadena perpetua en una cárcel de Canadá. Foto: Netflix.

Finalmente, el 13 de diciembre de 2014, la justicia los declaró culpables y los condenaron a cadena perpetua. Las pruebas fueron contundentes: la fiscalía presentó los mensajes en los que Jennifer y Wong lo habían planeado todo, el ingreso de los supuestos ladrones, las mentiras de la joven y el testimonio del padre, quien quedó inválido a causa de las heridas y no pudo volver a trabajar.

“Cuando perdí a mi esposa, al mismo tiempo perdí a mi hija. El día que murió Bich, siento que yo también morí”, expresó Hann Pan en aquel entonces. Tanto él como su hijo Felix, se mantienen lejos de Jennifer Pan, que hoy pasa sus días recluida en la cárcel de Grand Valley Institution for Women en Kitchener, Ontario.

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