Paro de colectivos: los vecinos, entre la bronca, el gasto extra en taxi y las demoras para llegar a destino
Neuquén.- El enojo se convirtió en furia. Más de 80 mil usuarios del transporte público de colectivos se quedaron hoy sorpresivamente sin servicio y los problemas de los vecinos para trasladarse hacia los trabajos o instituciones educativas se multiplicaron en todos los sectores de la capital.
Así, la ciudad se llenó de cientos de transeúntes molestos, de vehículos que colapsaron las vías de acceso y de un andar incesante de taxis que no daban abasto con la particular demanda. Algunos hasta optaron por subirse a los colectivos de transporte interurbano para, al menos, acercarse a sus lugares de destino. La situación provocó que los servicios de las empresas Pehuenche y Ko-Ko se desbordaran debido a que incluso por estos días están implementando su propio sistema de tarjetas electromagnéticas para el pago del boleto.
En este contexto, se sucedieron las historias mínimas de los vecinos de la ciudad que hoy literalmente sufrieron la jornada. Claudia, una vecina de Almafuerte II, contó que se vio obligada a tomarse un taxi para poder llegar al centro y así poder comprar los utilices escolares para sus tres hijos. “Hoy porque casualmente tengo plata gasté más o menos 80 pesos. Caso contrario tenía que caminar ida y vuelta del barrio al centro”, indicó. Dijo que “desconocía totalmente” la medida de fuerza y que fueron los empleados de Cliba quienes le avisaron que no habría colectivos. “Pasé casi media hora en la parada junto con otras cuatro personas y no vimos pasar una sola unidad”, dijo.
Maira y Araceli estudian en la facultad. Tuvieron que recurrir a sus padres para poder llegar a sus clases y, por poco, no alcanzan a llegar en horario. “Salimos a las 9 de la mañana y no vimos pasar ningún colectivo. Yo vivo cerca del Aeropuerto y un taxi me saldría más o menos 70 a 80 pesos de ida solamente”, dijo.
Graciela cargaba a su pequeña hija en brazos y se dirigía al jardín. Tuvo que gastar cerca de 50 pesos en taxi y luego caminar otro tramo tan sólo para poder dejar a su hija en la guardería. “Es complicado, pasar de gastar casi 10 pesos por día, a tener que gastar 100”, dijo.
Sin embargo, no todos aquellos que quisieron utilizar el servicio de taxi pudieron hacerlo. Algunos porque directamente no consiguieron encontrar uno libre y, otros, porque no podían pagarlo. Marisa, una joven de un barrio cercano al aeropuerto, relató que tuvo que caminar a las 6 de la mañana hasta el centro para poder llegar a su trabajo. “Eso con todos los riesgos que conlleva. Desconocía del paro. Tuve que caminar, hoy no tengo 80 pesos para poder venir al centro y después a trabajar”, explicó.
En tanto, los taxistas trabajaron a pleno durante la mañana y se mostraron contentos por el gran caudal de trabajo, aunque reconocieron que es un “garrón” para los vecinos. “Estamos trabajando a full. Vamos y venimos. Esto es bueno y malo. Bueno para nosotros porque tenemos trabajo. Y malo para muchas personas que no pueden costear un taxi y se ven obligados a caminar porque no tienen otra”, manifestó un chofer de taxi.


