Refinadoras versus petroleras
POR CAMILO CIRUZZI / Especial
La pregunta de los consumidores hace unos meses, en plena escalada de precios en los surtidores, era la misma: ¿por qué, si el dólar y el precio de petróleo bajan, la nafta aumenta?
El debate recrudeció tras la decisión del gobierno nacional de liberar el precio de las naftas para que el juego de oferta y demanda acomode el precio. La fórmula diseñada por el entonces ministro de energía Juan José Aranguren para regular el precio establecía que el precio del dólar y del crudo de referencia tipo Brent del Mar del Norte configurarían los movimientos de los precios entre otros ítems.
Sin embargo, nada funcionó como se previó, incluso a principios de noviembre, en plena escalada de precios (con márgenes desdibujados por la inflación), las refinadoras reclamaban que aún faltaba un aumento para lograr el equilibrio en sus cuentas. Pero el debate, que comienza a emerger con fuerza, es más amplio y el precio de surtidor es apenas la punta del iceberg.
El tema, que en principio parece una cuestión de mercado, esconde varias aristas complejas que incluso alcanzan a las finanzas públicas de la provincia de Neuquén. Un ex funcionario nacional, especialista en mercado de combustibles, explicó que el problema es que a diferencia de los mercados de gas y electricidad “el de combustibles, que es formador de precios en la economía, no está regulado por el Estado”.
Explicó que el mercado del petróleo se maneja entre muchas compañías que venden el petróleo y pocas que lo compran, lo cual constituye un oligopolio que, por una parte, tiene transacciones entre pares (upstream y downstream) y, por otra, como hay excedente de crudo, el que no lo vende en el mercado interno lo tiene que exportar y el costo de oportunidad implica reglas de export parity.
“Esto quiere decir que el mercado de crudo funciona bien y no necesariamente necesita intervención del Estado”. Sin embargo, algo falló en el medio del proceso y la tensión entre los dos puntos de la cadena terminó cuajando, por intervención de la secretaría de Energía de la Nación en una séptima submesa de trabajo en la Mesa de Vaca Muerta para debatir el tema de la disputa: subcomisión de refinación y comercialización de combustibles líquidos.
“Las refinadoras plantearon que el aumento de precios en surtidores mientras todo bajaba era para alcanzar la import parity, lo que constituye un engaño porque apenas importamos y eso no modifica la ecuación”, agregó.
Las empresas refinadoras YPF, Raizen y Axion tienen el mercado a su disposición y pagaron en el último mes unos 65 dólares promedio por barril a las operadoras que no son propias, según reveló una compañía pequeña que trabaja en Neuquén.
El escenario
“El debate -agregó una fuente de esa empresa- es qué puede pasar en el primer trimestre de 2019 si el Brent sigue bajando”.
Por otra parte, el ministro de Energía de Neuquén, Alejandro Monteiro, explicó que en la Mesa de Vaca Muerta, la Provincia postuló que debe establecerse una fórmula de transición entre un mercado exportador y uno importador porque las refinerías plantearon una fórmula que tome la paridad de importación menos las retenciones, lo que afecta al conjunto del mercado y a la provincia de manera directa.
“Planteamos que hay un mercado concentrado que fija precios de compra de crudo que afectan a la liquidación de regalías”. En ese sentido, anticipó que la Provincia iniciará acciones legales “no sólo por lo que le liquidan a Neuquén, sino porque al ser un oligopolio abusa de su posición dominante fijando precios a la baja y afectando a toda la actividad en la cuenca”.
El especialista consultado consideró que hay una distorsión en el mercado nacional devenida de la instalación del barril tipo Brent como referencia.
Explicó que al igual que el mercado del gas, el petróleo debería regirse por los precios de EE.UU. que son nuestra área de influencia. El problema es que las refinadoras compran ese crudo con referencia Brent.




