Retuvieron un micro para que les terminen sus casas

Son vecinos de Cuenca XV. El Gobierno los convocó a una reunión.

Neuquén.- Una vez más el transporte público fue rehén de un conflicto entre ciudadanos y organismos estatales. En este caso, un grupo de vecinos del barrio Cuenca XV retuvo ayer al mediodía un colectivo Indalo de la línea 7 y cortó la calle Cabellera del Frío, a la altura de Casimiro Gómez al 2600, en reclamo de la finalización de sus viviendas.

Mantuvieron el vehículo retenido hasta que Pablo Peucón, director de Ejecución de Programas Solidarios del IPVU, los convocó a una reunión para mañana, que se realzaría en el salón del centro vecinal del barrio. Pero los manifestantes no son optimistas en cuanto a recibir una respuesta que satisfaga sus demandas. "Hace mucho que nos vienen mintiendo", afirmó Lilina Navarrete, una de las 20 adjudicatarias del sector Peumayén.

Sin embargo, desde el Gobierno se comprometieron en que terminarán las viviendas en los próximos 120 días (ver nota aparte).

Los vecinos explicaron que hace tres años la Provincia, a través del IPVU, comenzó a construir las casas y que el plazo de ejecución era de seis meses. Desde entonces esperan que se terminen y ya no creen en las respuestas oficiales que reciben cada vez que reclaman.

Sin hogar


Se trata de veinte las familias que todavía no pueden habitar las viviendas que les fueron adjudicadas y, mientras tanto, viven en casillas sumamente precarias, algunas con paredes y techos de chapas.
La mayoría son mujeres en situación de vulnerabilidad, ya que son cabeza de familia con varios hijos. Algunas de ellas además son discapacitadas.

"Que den la cara. Como ellos tienen casa digna se olvidan que nosotros existimos, pero cuando son las elecciones vienen para el oeste", sentenció Liliana Navarrete, una de las damnificadas, quien además explicó: "A mitad de diciembre dejaron de trabajar, nadie quiere firmar para comprar los materiales y terminar las obras. La semana pasada vino el encargado de la obra y dijo que iban a ponerles las aberturas a las más quilomberas".

En los últimos años, la toma de colectivos se volvió una práctica recurrente como forma de protesta ante cualquier tipo de reclamo.

Contaron que hasta el momento no tuvieron respuestas por parte del IPVU sobre cuándo las terminarán y que en abril del año pasado también tuvieron que cortar la calle por el mismo motivo. Producto de eso, les levantaron las paredes e hicieron el revoque, pero en diciembre detuvieron las obras.

"Hace tres años que no nos terminan las casas, tengo quebrado el tobillo, vivo con mis cinco hijos y cuesta bastante seguir. No podemos seguir esperando, sentenció Claudia Flores, otra de las mujeres afectadas.

"Estamos cansados de mentiras. No creo que nos terminen la casa rápido, como prometen. Hace mucho que nos mienten". Liliana Navarrete. Vecina del sector Peumayén

Servicios

Navarrete contó a LM Neuquén que a algunas de las viviendas sólo les faltan las instalaciones eléctricas, de gas y agua, mientras que a otras, el piso y las aberturas. La más complicada es una que quedó a medio terminar y cuya dueña la habitó igual ante la imposibilidad de vivir en otra parte.
La mayoría de las casas están ocupadas por sus adjudicatarios. Como ocurrió en otros barrios, temen que se las ocupen. Pero sobre todo, no pueden afrontar el gasto de pagar un alquiler hasta que terminen las obras.

Compromiso desde el IPVU

El Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo (IPVU) asumió el compromiso de terminar en 120 días la construcción de 20 viviendas de Cuenca XV. El vicepresidente de ADUS, Ricardo Fernández, explicó que hubo un atraso en el envío de los fondos de Nación y su consecuencia fue la demora en el plan de obra.

Amenazan con cortar el servicio


A través de un comunicado, la empresa Autobuses Santa Fe manifestó que analiza la suspensión de sus servicios, tras los recurrentes episodios de este tipo que sufren las unidades.

Largas filas para poder cargar la tarjeta SUBE

La imagen se repite todos los días en San Martín 579, donde todavía funciona la oficina de Monedero. Decenas de vecinos forman una larga fila durante todo el día y allí esperan horas para poder comprar y recargar la SUBE, pero también para tramitar el descuento escolar o trasladar el saldo de la Monedero. A casi dos semanas de su vigencia única, sin convivir con la antigua tarjeta, todavía el nuevo Sistema Único de Boleto Electrónico supone un inconveniente para muchos vecinos de Neuquén.

La presencia de pocos centros de recarga en la ciudad significa que algunos sean los más concurridos y, por consecuencia, que la gente esté esperando varias horas para ser atendida. A eso se suma que los trámites para acceder a los descuentos escolares no se realizan en cualquier kiosco, sino sólo en tres puntos de la ciudad: además del local en la calle San Martín, en la terminal de ómnibus y en la Delegación El Progreso.

"Ya vine tres veces para poder hacerle el trámite escolar a mi hijo, pero me fui porque era imposible. Vivo en la zona del aeropuerto, así que tengo que venir sí o sí al centro, no queda otra. Hasta ahora no se ve el cambio", contó una de las mujeres, quien ya llevaba dos horas esperando. Además, aseguró que en los kioscos "cargan de a veinte pesos", por lo que todos los días tiene que asistir a los centros de recarga. Otro hombre, un poco más paciente, a pesar de llevar una hora en la fila, se mostró de acuerdo con el cambio de tarjeta y manifestó que la espera era "sólo una vez", ya que luego podrá cargar la tarjeta en cualquier lugar.

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