Caracas (AFP-NA) > Moriluz y Migdalia Morillo, hermanas de 59 y 60 años, votan desde hace mucho tiempo en el mismo colegio electoral en el que sufragaba el fallecido presidente Hugo Chávez, en el feudo chavista del 23 de enero, en el oeste de Caracas. “Lo vimos muchas veces, todo el mundo enloquecía. Hoy se siente un vacío”, dicen.
“Nosotras veníamos a votar a la hora que venía el presidente, porque queríamos verlo. Me siento como si faltara algo, triste. Él nos ayudó mucho”, explicó la mayor de las hermanas, que no oculta sus lágrimas tras sus gafas de pasta roja.
“La última vez -en las elecciones en las que fue reelecto el 7 de octubre- votó allá, todos querían verlo”, agregó señalando una de las aulas, de la que varios electores entran y salen.
En las paredes de la escuela, donde votaron 3.700 venezolanos, no faltan afiches y fotografías del fallecido presidente, pero aun así se nota su ausencia.
Tranquilidad
“Él solía votar entre las 11 y las 12 de la mañana. La calma de hoy no tiene nada que ver con el alboroto de cuando se esperaba que viniera”, comentó un guardia que custodia una de las puertas del colegio.
Chávez, que ganaba por mayoría aplastante entre las clases más populares, tenía una relación muy especial con la parroquia 23 de Enero, convertida en símbolo de su revolución bolivariana y donde cuajó su discurso radical que polarizó a los venezolanos.
A menos de un kilómetro, en lo alto de una colina poblada de humildes viviendas de ladrillos multicolores, se alza el “Cuartel de la Montaña” desde el que en 1992 Chávez urdió el fallido golpe de Estado contra el entonces presidente Carlos Andrés Pérez y en el que ahora reposan sus restos.
Impulso familiar
Hacia el mediodía, las dos hijas mayores de Chávez, Rosa Virginia y María Gabriela, así como su yerno y vicepresidente, Jorge Arreaza, casado con la primera, acudieron para votar entre aplausos de los presentes, algunos de los cuales les regalaron flores.
“Aquí está la familia del comandante Hugo Chávez, es fuerte para nosotros, es fuerte para sus hijas, su hijo, aquí mismo, en este mismo espacio”, explicó Arreaza a los periodistas con uno de sus hijos en brazos.
“Ya cumplí con mi Patria. ¡Ya cumplí contigo, Amado Amor Eterno! ¡Todos a votar. Vamos! ¡Aquí no se rinde nadie!”, dijo María Gabriela Chávez en Twitter.


