Senillosa ya tiene una réplica de su temible cocodrilo

Es la de un ejemplar de notosuquios, que vivió hace 15 millones de años.

NEUQUÉN

Los cocodrilos notosuquios no solamente convivieron con los dinosaurios más famosos que habitaron el territorio neuquino durante el Cretácico, hace 15 millones de años, sino que también los sobrevivieron. Por estos sitios andaban a sus anchas favorecidos por unas condiciones ideales que les permitieron una expansión geográfica que llegó hasta lo que actualmente es el continente africano. Restos de uno de estos animales fueron hallados el año pasado en los yacimientos de Tecpetrol Los Bastos, y una réplica fue presentada ayer en el Museo de Ciencias Naturales de Senillosa.

La réplica fue construida a partir de fragmentos de la coraza. Según señaló a este diario Flavio Bellardini, antropólogo de la dirección provincial del Patrimonio Cultural de la provincia, el cocodrilo medía aproximadamente 1,20 metros de longitud y tenía una altura aproximada de 70 centímetros.

Los notosuquios eran hábiles depredadores, ágiles y bien dotados para la caza. Se trata de características bastante diferentes de los cocodrilos actuales, puesto que se movían en el medio terrestre a gran velocidad.

En el tiempo en que vivieron, estos cocodrilos bien podrían haber pasado caminando desde América del Sur hasta África debido a que no se había desarrollado aún el gran océano Atlántico que divide, en la actualidad, estos dos continentes, ya que se registraron fósiles muy parecidos a uno y otro lado del mar.

Probablemente algunos de estos cocodrilos se alimentaban de pequeños dinosaurios, así como también de sus huevos y pichones de otros de mayor tamaño. Y muy probablemente también fueron la comida de muchos temibles dinosaurios carnívoros. En Argentina existen muchos fósiles de notosuquios en las rocas del Cretácico, principalmente en las provincias patagónicas.

El primer fósil de notosuquio hallado en el mundo proviene de las bardas del norte de la ciudad de Neuquén. Fue descripto y publicado en 1896 por el paleontólogo inglés Arthur Smith Woodward, bajo el nombre de Notosuchus terrestris, que significa “cocodrilo austral terrestre”. Desde entonces se han hallado muchos fósiles de notosuquios en varios sitios de América del Sur.

Según se indicó desde la dirección provincial del Patrimonio Cultural de la provincia, recientemente se volvió a poner la lupa sobre el notosuchus y se llegó a describir características que se habían pasado por alto en estos largos años de la ciencia moderna.

El notosuquios tenía un hocico ñato con la nariz dirigida hacia el frente, ojos orientados a los costados y huesos en los párpados a modo de visera, dientes para una dieta omnívora e importantes adaptaciones para un modo de vida terrestre.

Entre otras particularidades, tenía los órganos del olfato bastante desarrollados para captar partículas de olor del aire, cavidades accesorias en el oído y un poco desarrollado sistema sensitivo.

Hallazgos

Preparan una nueva campaña

Los yacimientos que la empresa Tecpetrol explota en Los Bastos, 30 kilómetros al norte de Senillosa , no solamente albergan los restos del cocodrilo notosuquios, sino que entre sus rocas hay más fósiles que los paleontólogos neuquinos se aprestan a relevar y rescatar para seguir aumentando el patrimonio paleontológico de la provincia.

Según indicó Flavio Bellardini, paleontólogo especialista en saurópodos de la subsecretaría de Cultura, las evidencias detectadas podrían ser fuente de nuevos hallazgos para el mundo dino.

Bellardini sostuvo que en la zona hay caparazones de tortugas y otros restos de dinosaurios saurópodos que serán rescatados en una próxima campaña.

Para el armado de la réplica que fue donada al museo del Municipio de Senillosa, Bellardini trabajó con su colega zapalino, experto en cocodrilos, Francisco Barrios.

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