Los teatros no están hechos de cemento y un par de vigas. No son sólo edificios que la pandemia ha vaciado y donde ahora ni siquiera caben los silencios y la soledad. Los teatros, espacios artísticos y ámbitos de la cultura son por sus artistas y, que ellos no estén ocupándolos, significa que no tienen trabajo. Pero como la gente que compone ámbito Histrión (en la calle Chubut al 240) y el grupo teatral Crash, son una máquina creativa, se les ocurrió canalizar la sed artística en otro espacio hasta que puedan volver a las tablas. Y crearon la primera serie web neuquina, -comunitaria- sobre la pandemia. Se llama Acá no va a llegar, y ya lleva ocho emisiones por Youtube, tiene 200 seguidores en el canal y más de 11 mil en Facebook.
Al poco tiempo de dictarse el aislamiento obligatorio en el país, parte del equipo de Crash y de Histrión comenzó con las clases de teatro y dirección por medio de la plataforma Zoom. Sólo pasaron unos días más hasta que se decidieron a producir algo. “Lo primero que discutimos entre todos es qué era el teatro para nosotros y como para nosotros el teatro existe en tanto convivió con el espectador; es decir, si no hay un aquí y un ahora en donde el espectador se ve transformado en vivo por la actuación y a la vez la actriz o el actor también se ven transformados por la actuación, hay algo que no está sucediendo”, explica Pablo Todero, actor, dramaturgo y director teatral. “Es así como teniendo en claro lo que significaba el teatro también surgió la necesidad de seguir trabajando de manera creativa, porque eso hacemos y eso somos”, agrega.
De la movida -que ya lleva cerca de cinco meses- participan 12 personas en la producción de la serie y una treintena de actores y actrices en la puesta en escena. “Al proyecto colectivo también lo integran estudiantes de teatro y dirección; es fabuloso, porque trabajamos todos a la par”, sintetiza el actor Facundo Selva. “La idea surgió porque empezamos a pensar qué podíamos hacer en este contexto de vernos las caras por Zoom y sobre todo al reflexionar sobre lo que estaba ocurriendo con nosotros mismos y nuestras familias con todo esto que pasaba”, dice Diego Arengue, actor y estudiante de dirección.
Acá no va a llegar
Acá no va a llegar. Crónicas del encierro es una miniserie de ficción cuyo leitmotiv es la pandemia vivida por Zoom.
“Los ex, las citas, las clases, las reuniones de trabajo, la terapia, los amigos, la familia, todo continúa, pero en cuarentena”, reza la sinopsis en la página de Facebook.
La mini serie de ficción que ya tiene material para ocho capítulos más fue pensada para sobrevivir a la pasión que genera el arte, pero también a la economía. Porque debajo de cada capítulo, arriba de cada post, hay una CBU para colaborar con el mantenimiento de Ámbito Histrión. “Es el espacio al que queremos volver cuando podamos volver; sin acortar tiempos, aunque deseemos que sea lo más pronto posible, con los protocolos, con la seguridad necesaria para todos”, concuerdan los chicos.
“El tema presente en la serie es Zoom. Necesitábamos contar algo a través de esa distancia; y como lo que nos obliga a esa distancia es la pandemia, basamos la serie en eso; pero siempre riéndonos de situaciones que lo ameritan y encontrando la veta para el humor”, explica Facundo.
Ahora bien, como la diferencia con el quehacer teatral es muy grande, el grupo se adaptó a otro camino. “Es muy distinto producir para un formato que soporte las redes”, relata Pablo y añade que la dinámica de “Acá no va a llegar” “es un proceso en el que las partes del engranaje se van dando en simultáneo, mientras se están escribiendo unos capítulos, se están editando otros y se están corrigiendo otros tantos”, dice. “Comenzamos con el primer borrador del texto, se lee, se opina, se proponen correcciones, se vuelve a reescribir, hasta que el capítulo queda terminado, se convoca a actores y actrices, se hace una pasada de letra; todo eso se hace por Zoom. Y una vez que llega el momento grabamos y de ahí pasamos a posproducción”, finaliza.
De esta reinvención, los chicos analizan las nuevas oportunidades que les ha dado hacer su trabajo desde casa hasta volver a pisar el suelo de calle Chubut y gritarse “mierda mierda” en la cara. “Nos divertimos mucho haciendo la serie, escribiendo los capítulos, actuando, ensayando de manera virtual; lo tomamos como una transición, una adaptación a la realidad que nos tocó”, recalca Diego. “Por mi parte aprendí mucho, me genera un gran placer encontrar nuevas dinámicas de trabajo colaborativo, fue un descubriendo; la sintonía, estar todos encabezando un proceso de esta manera tan horizontal”, analiza Pablo. “Es distinto en todo punto de vista, para mi está excelente, y sé que este camino nos va a dar un montón de cosas cuando podamos volver al teatro”, concluye Facundo.
-> ¿Cómo colaborar?
Podés hacerlo mediante una donación a la gorra a la siguiente cuenta del teatro:
CBU: 09700994-10002824970018
CUIT 30-70966737-4
CUENTA CORRIENTE
ALIAS: MOTOR.VIENTO.SALTO
También viendo la serie en:
Y en Facebook como: ambito.histrion
-> La nueva realidad de las salas
- El Zaguán (Plottier) - Cuenta con 120 localidades y queda reducida a 20.
- Piccolo Espacio de Arte (San Martín) - Tiene butacas 75 y queda en 36
- Deriva Teatro (Neuquén) - Albergaba 115 personas y ahora solo recibirá a 22.
- El Arrimadero (Neuquén) - Cuenta con 100 localidades y ahora con 16.
- Ámbito Histrión (Neuquén) - Tenía espacio para 110 y ahora tendrá para 20.
- Espacio Teatral Teneas - 220 y quedan en 65 localidades.
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