Tres delincuentes armados asaltaron a una jubilada
El robo se registró el lunes por la noche. La víctima no resultó herida. Hasta ayer no había personas detenidas.
Neuquén > Regresaba de orar cuando fue sorprendida por un joven armado a poco de ingresar a su casa del barrio Santa Genoveva. Lo acompañaban dos cómplices que irrumpieron segundos más tarde en el hogar. “Quise pisar la entrada de casa y un muchacho me agarró por la espalda. Yo empecé a gritar y me puso un revólver en la cabeza”, relató ayer Mirta, de 65 años, en diálogo con La Mañana de Neuquén.
Recordó que entonces el delincuente le dijo: “Si te quedás tranquila no te va a pasar nada”. Luego la mujer abrió la puerta, el joven la empujó hacia adentro, la tiró al piso y le puso nuevamente el arma en la sien.
Mirta advirtió que enseguida entraron dos más y que uno de ellos se ocupó de revolver la casa. “Buscaban lo que sea, pero de entrada pidieron plata”, señaló. Para esto, eran las 22 del lunes. Y mientras revolvían sus cosas, la mujer, que es jubilada y en ese momento se encontraba sola, recordó que nunca dejaron de apuntarle con el arma.
“Se la pasaban uno al otro e insistían en todo momento que si no me quedaba tranquila me iban a matar”, aseguró. Finalmente, los ladrones se apoderaron de un dinero que guardaba ocasionalmente e iba a destinar al pago de servicios y cuentas personales. Estima que había una suma cercana a los 5 mil pesos.
Del piso luego la levantaron y la llevaron a una habitación de la vivienda. “Ahí me ataron las manos y las piernas con una soga que tenía en casa, estuvieron un rato más y se fueron. Cuando siento que salieron por la puerta, me desaté y pedí ayuda a un vecino, que llame a la Policía”, comentó.
No supo decir si los delincuentes huyeron del lugar a bordo de un vehículo o si lo hicieron a pie. Y si bien actuaron a cara descubierta, la mujer aclaró que “no te dejan que los mires”. En principio del lugar advirtió que se llevaron un DVD, alhajas, una cámara de fotos, una notebook, zapatos y sandalias.
“Es preocupante, vivimos momentos muy duros”, reflexionó Mirta. Aunque, afortunadamente, reconoció que no la golpearon en ningún momento. La casa está ubicada en las calles Pehuen y Ameghino y allí es la primera vez que dice sufrir un ilícito de estas características. Intervienen en el hecho personal de la Comisaría Primera y el Juzgado de Instrucción 4.
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