El movimiento fue más que anticipado: ATE va a parar las clases -a través de los porteros- a menos que hoy haya un milagro y tanto el gremio como el Gobierno se pongan de acuerdo para sellar el conflicto. El problema viene por la aprobación del convenio colectivo de trabajo de Salud Pública, del cual el gremio estatal quiere la aprobación antes de 2017. Prevé mejoras para los trabajadores de ese sector, hoy sumido en una crisis de prestación de algunos servicios, como Pediatría y otras especialidades, a pesar de los esfuerzos por revertir la situación. Pero resulta que el gremio no quiere hacer medidas por sectores, sino que cada que se produce una discusión sin salida, se apela al punto más sensible: el paro de los porteros que afecta el dictado de clases en la mayoría de las escuelas públicas. La situación se repite desde 2012, pero esta vez podría haber un fin de clases anticipado si el Gobierno no accede a lo que considera “una extorsión” por parte del gremio, en palabras del ministro de Gobierno y Justicia, Mariano Gaido. Ayer, varias escuelas de la Confluencia no tuvieron clases, pero hoy la medida se sentirá con más fuerza. Al calendario escolar le quedan menos de tres semanas. Algunas escuelas empiezan a planificar sus actos de fin de año en un ambiente más descontracturado. En este contexto se llega, otra vez, a no completar el calendario escolar, en un año difícil para el sindicalismo nacional. Pero ATE había logrado un buen clima con el Gobierno, en esa profunda sociedad para resistir la avanzada del gobierno nacional (en el contexto de la campaña de la diputada electa del MPN, Alma “Chani” Sapag). Pero ahora el Gobierno parece darle la espalda a su antiguo socio. O, al menos, por algunos días más.
El paro de Salud se extendió a las escuelas y, si no hay salida, las clases se podrían terminar en estos días.


