Un ministro inglés no sabía que su novia era prostituta

Estuvieron seis meses en pareja. Ahora estalló un escándalo político.

Londres
Una relación de más de seis meses con una mujer "prostituta sin que él lo supiera" fue confesada por el ministro de Cultura británico, John Whittingdale, ahora en el ojo de la tormenta y en medio de un escándalo político.

Whittingdale aseguró que tuvo entre agosto de 2013 y febrero de 2014 un vínculo estable con una mujer sin darse cuenta nunca de que ella ejercía el oficio más antiguo del mundo.

El caso, revelado por el propio ministro más de un año después por temor a las repercusiones, está levantando una polvareda, con numerosas polémicas de parte de la oposición laborista. También porque se supo que al menos cuatro diarios habían sabido de la historia, pero que todos -incluso los implacables Daily Mail y Sun, siempre golosos de historias morbosas y escándalos de trasfondo sexual- se autocensuraron y no escribieron ni una línea.

El hecho es que Whittingdale, de 65 años, soltero empedernido y hombre político con fama de halcón en el Partido Conservador del premier David Cameron, se convirtió entretanto en ministro de Cultura, con competencia también sobre los medios.

En ese papel se distinguió como "bestia negra" de la BBC, decidido a imponer una radical cura adelgazante a la histórica emisora pública del reino.

El ministro intentó anticiparse a las críticas confesando todo en un comunicado antes de la publicación del caso, aunque después de haber esperado 14 meses de terminada la relación.

Juró no haber comprendido que la mujer -a quien conoció en el sitio para corazones solitarios Match.com- era, al menos part-time, prostituta.

Además, aseguró que lo supo sólo cuando alguien intentó vender la historia a un diario popular y él fue informado. Desde ese momento interrumpió todo contacto, y agregó que ninguna de las decisiones tomadas como ministro -en particular sobre la reglamentación de la prensa- fue influida por lo ocurrido.

Desconfianza
Sin embargo, los laboristas desconfían y lo atacan abiertamente: para la ministra de Cultura en la oposición, Maria Eagle, el caso volvió a Whittingdale "vulnerable" en su relación con los medios.

De poco sirve por ahora la arenga de la oficina de Downing Street según la cual el ministro en el fondo "es un soltero que tiene derecho a su vida privada".

Cameron, por su parte, le renovó la "plena confianza" mientras enfrenta muchos otros problemas, desde las repercusiones de los Panama Papers hasta las divisiones internas del partido y el Gobierno sobre el referéndum de Brexit.

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