Un "paraíso" en Confluencia

El merendero Corazones Contentos contiene a chicos de 1 a 16 años.

PABLO MONTANARO
montanarop@lmneuquen.com.ar

NEUQUÉN
Todos los días, a las seis de la tarde en Boerr y Paimún, en pleno corazón de Confluencia, una mujer abre las puertas de su casa para brindarles una contención alimentaria y actividades recreativas a decenas de chicos de este barrio, que en los últimos tiempos ha sido escenario de cruentas peleas entre bandas que provocaron varias muertes.

"Corazones Contentos" dice el cartel clavado en la entrada de la modesta pero amplia vivienda de Patricia Belén González, de 38 años, que hace más de doce llegó con su marido al barrio, donde se instalaron en una casita de madera "pasando las mil y una dificultades" junto a sus cuatro hijos.

El nombre del merendero es un símbolo porque indica el objetivo con el que esta mujer quiere que estos chicos de 1 a 16 años se vayan de su casa luego de pasar unas horas de contención y recreación.

Los chicos no saben de horarios. Ya a las tres de la tarde empiezan a llegar, Patricia -quien durante la mañana atiende a ancianos- les deja el portón abierto y ya se quedan jugando con lo que tienen a mano: una bicicleta, un monopatín, un metegol o una pelota desinflada. Mientras tanto Patricia, su hijo Lautaro de 16 y las voluntarias preparan las mesadas y los bancos e instalan el pelotero que en un rato más se llenará de risas, gritos y algún que otro llanto por algún golpe ocasional.

"En este barrio hay muchos chicos, es una zona a la que le falta contención, donde hay mucha violencia y donde el Estado ha hecho un gran abandono", se lamenta Patricia mientras saluda a Franco, de 9 años, que acaba de llegar corriendo y que varios días a la semana aprovecha el merendero para hacer la tarea que le dan en la Escuela 136, donde va a cuarto grado. "Estos chicos se merecen lo mejor porque los adultos tenemos la culpa de las cosas que pasan", dice mirándolos con ternura y con lágrimas en los ojos. Sabe que su casa ya no es la de antes de abrir el merendero. "No tengo intimidad", afirma, pero parece no importarle. Abraza un fin: sacar a estos chicos del peligro que presenta la calle.

Además de la taza de leche y los juegos, Corazones Contentos ofrece clases de apoyo escolar, taller de cerámica y biblioteca, entre otras actividades en las que colaboran estudiantes universitarios.

110 chicos de hasta 16 asisten todos los días al merendero Corazones Contentos.

Emi pregunta por la pelotita de metegol mientras improvisa con un plástico con forma redonda que encontró por ahí. Se suman al partidito Axel (8), Mateo (4), que recién salió del convulsionado pelotero, y Bautista (6). "La escuela es muy aburrida, no me gusta porque me dan mucha tarea", explica Axel tras hacer un molinete en el metegol.

"Acá se hace todo a pulmón. Hay chicos que en el día sólo reciben el vaso de leche y el pancito que les dan acá", cuenta un hombre que brinda ayuda cuando puede.

Patricia recuerda cuando tuvo que pedirle a los chicos a tirarse al piso cuando se produjo una balacera en uno de los últimos enfrentamientos entre las bandas antagónicas del barrio.
Patricia no recibe ayuda de ningún gobierno, ni provincial ni municipal, "aunque escuché muchas promesas que hasta ahora no cumplieron". Sostiene el merendero con donaciones y con lo que le brinda Acción Social.

Quince minutos después de las 18, Patricia convoca a los más de 70 chicos a tomar la leche y comer galletitas. Antes de eso, entrecruzan los dedos, juntan las manos, algunos cierran los ojos y agradecen por los alimentos que están sobre las mesadas.

La galletita sale mojada de la taza de Anima, de 5 años, quien está junto a su hermano Nahuel, de 11, que va a la Escuela 103 y tiene muchas notas bajas, pero dice que las va a levantar porque su mamá le prometió regalarle un celular si lo logra.

A diferencia de muchos jóvenes de su edad que a esta hora están reunidos en plazas o calles del barrio, Lautaro prefiere estar en el merendero. Cuenta que le gustaría continuar la labor que hace su madre brindando apoyo "a estos pibes para que disfruten, se diviertan y la pasen bien. Porque es preferible que estén acá y no anden en la calle en cualquiera o haciendo macanas".

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario

Lo Más Leído