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La Mañana

Una buena oportunidad

El contrato de concesión pendiente en esta capital para la prestación del servicio de agua potable y saneamiento parece haber quedado en el olvido luego del novelesco cruce que, sobre el tema, hicieron el municipio y el gobierno provincial.

Antes de que finalice el 2016 tanto la administración de Horacio Quiroga como la de Omar Gutiérrez parecieron encaminarse a encontrar una solución que ponga fin a las eternas disputas tanto por la calidad de la prestación de los servicios como a las consecuencias que suelen pagar los vecinos en las cunetas o las calles de sus viviendas cuando surge algún desperfecto.

Tiempo antes que el gobernador asegurara que ya había enviado un borrador de contrato al municipio y que, desde la comuna se negara llegada alguna del expediente, una comisión de expertos de ambas jurisdicciones consiguieron avanzar en acuerdos para encontrar una salida al problema.

Dos de esos actores eran los actuales aspirantes a concejales, Guillermo Monzani (quiroguista) y Alejandro Nicola (precandidato por el oficialismo partidario).

El contrato de concesión para el servicio que presta el EPAS serviría, entre otras cosas, para fijar las reglas de juego, delimitar responsabilidades y definir las inversiones necesarias para satisfacer la creciente demanda de la ciudad.

Entre tanta demagogia que se intercambiará en la próxima campaña para la renovación parcial del Concejo Deliberante, este tema no debería pasar desapercibido.

Si es que ambos funcionarios llegan a ocupar una banca como ediles, deberán ser capaces de demostrar que pueden solucionar el asunto antes de salir a buscar otros cargos de mayor responsabilidad en la ciudad.

La necesidad de acordar un contrato de concesión para el EPAS en la ciudad ya no resiste más demagogia.