Por RAMIRO MORALES
Un posicionamiento que movió el avispero político, aunque fue realizado con cierta timidez, fue la decisión de Martín Farizano de ir por su reelección en el municipio capitalino, cuando semanas atrás había asegurado que no lo haría.
Ahora, este nuevo giro del intendente modifica en forma sustancial el escenario político local de cara a las elecciones que probablemente, según dijo el propio jefe comunal, se desarrollen junto a las nacionales del 23 de octubre.
Farizano argumentó que su postulación es con el objetivo de mantener la fortaleza de la coalición municipal ya que considera que, sin su presencia, podría tener fracturas que beneficien al candidato que presente el Movimiento Popular Neuquino y al ex mandatario Horacio “Pechi” Quiroga.
Sin embargo, el anuncio causó más sorpresa y cosechó cuestionamientos dentro del radicalismo y de la coalición porque el resto de los precandidatos a intendente creen que se verán perjudicados por esta situación y aseguran que es poco seria la forma en la que se maneja Farizano, máxime si se tiene en cuenta que él dice no tener muchas ganas de competir.
También molestó lo timorato de los dichos del intendente porque no tomó posturas definidas y dejó en el aire aspectos tan sensibles como la fecha de la convocatoria a las elecciones municipales. Además, no determinó claramente el cómo resolver el candidato de la coalición.
El único que no se sobresaltó dentro de los que ya estaban en carrera fue Mariano Mansilla, quien sostuvo que la posible postulación de Farizano era una de las posibilidades que se barajaban y manifestó que el próximo intendente saldrá de este frente y no será Quiroga ni un dirigente del MPN.
Horas después, el ex jefe comunal salió al ruedo al afirmar que no está “entre sus preocupaciones” que Farizano quiera competir por otro mandato.
Expectativa en el MPN
En este contexto, en la filas del partido provincial son conscientes de que están frente a una oportunidad clara de recuperar la Municipalidad después de tres períodos. Para eso, saben que tendrán que presentar un candidato con buena imagen y principalmente con buena intención de voto.
Hasta el momento, ya se acerca a la decena la cantidad de precandidatos. A los ya lanzados José Brillo, Rodolfo Laffitte, Omar Lorenzo, Marcos Silva, Pablo Villacorta, Daniel Matamala, se sumó en las últimas horas el nombre de la ministra de Coordinación de Gabinete, Zulma Reina, quien según sus allegados ya habría empezado a trabajar de cara a los comicios internos.
Se espera que en los próximos días la Junta de Gobierno, que conduce el sobischismo, realice la convocatoria a internas abiertas (se especula que podrían ser el 7 ó 14 de agosto) y a partir de allí comiencen las negociaciones para definir quiénes serán los competidores. El hecho de que haya tantos dirigentes con pretensiones de ir por el sillón comunal hace presagiar que habrá elecciones internas.
También será fundamental el rol que cumpla el gobernador Jorge Sapag, quien hasta ahora dio el aval para que se lancen todos los que consideren estar en condiciones de competir por la jefatura comunal. Es una verdadera incógnita si Sapag tomará postura por un dirigente en particular o si se mantendrá al margen en la puja por las candidaturas.
Reunión en Casa Rosada
Por su parte, la presidenta Cristina Fernández convocó a los gobernadores de Río Negro y Neuquén para mañana a una reunión en la sede gubernamental nacional donde se hablará de las medidas de ayuda para las localidades afectadas por la caída de arena y ceniza del volcán Puyehue Cordón Caulle.
Jorge Sapag manifestó sus expectativas en cuanto a conocer un avance concreto de la fecha de firma del contrato de la presa Chihuido I, licitada y en proceso de adjudicación a un consorcio. De todas formas el mandatario neuquino fue cauto al indicar que será la presidenta quien en definitiva tomará la decisión de hacer pública la decisión o reservar la incógnita para más adelante, en meses clave en los que busca su reelección.
La concreción de la represa sobre el río Neuquén es una megaobra hidroeléctrica esperada con ansias en la provincia como un motor para la generación de empleo y desarrollo de la zona centro del territorio, pero también por el gobierno nacional para apuntalar el suministro energético, sobre todo en el sector industrial. La obra que demandará una inversión de 1.500 millones de dólares.
Es la obra emblemática de la gestión Sapag con la que selló el estilo de federalismo de concertación que tejió con la Casa Rosada.


