El clima en Neuquén

icon
16° Temp
39% Hum
La Mañana

Una mujer, un juez y un país

El gobierno argentino redobló sus planteos por la soberanía argentina en las Malvinas, al tiempo que denunció el militarismo desplegado por Gran Bretaña en el archipiélago.

Por GABRIEL RAFART

Susana y Marita
El juicio por el paradero de Marita Verón se lleva a cabo después de una década de denuncias y fallas por parte de muchos funcionarios de provincia. La causa es farragosa, con quince acusados y ciento cincuenta testigos. Como contrariedad, escasas pruebas documentales y una pésima actuación policial desde sus primeros momentos, ya que en principio se ignoró la denuncia, además que se plantaron pruebas falsas y muchos procedimientos fueron fallidos.
Los acusados de secuestrar y prostituir a Marita Verón no serán juzgados por la Ley de Trata, aprobada por el Congreso hace tres años a partir de la visibilidad de su tragedia. Los delitos que se les imputan a todos ellos son de "privación ilegítima de la libertad y promoción de la prostitución". Como señala un cronista, todos los imputados “llegan al juicio oral libres y con la confianza del que sabe que en cualquier momento la acusación puede caerse por una chicana o un error procesal”. Aún así, la terrible historia de la joven tucumana entró en una fase promisoria. Se abre una puerta para saber algo más de su vida. Aquí la madre ocupó un lugar grande, sobre todo entre quienes están peleando por poner fin a la explotación y el tráfico de personas. También recibió el acompañamiento de un Estado Nacional que para este tipo de delitos creo una unidad investigadora específica.
 
Reino Unido denunciado
Argentina cumplió en denunciar al Reino Unido por su despliegue militar en el Atlántico Sur. El gobierno argentino presentó un escrito ante el Consejo de Seguridad y la Asamblea General de las Naciones Unidas. No es el primero ni será el último. Ante esos organismos el canciller Héctor Timerman se encargó de demostrar que el gobierno británico recurre a la defensa de la autodeterminación de algo más de dos millares de isleños para fortalecer sus intereses estratégicos con proyección sobre una basta región del planeta. Es que no sólo cuenta esas islas australes, también el acceso a la Antártida y el enlace con los océanos Pacifico e Índico. Lo mismo que el control y la explotación de recursos marítimos y energéticos que la zona posee. El militarismo británico lo hizo recurriendo a una fuerza de mar y aire ultramoderna en condiciones de transportar armamento nuclear. De allí que la denuncia destaca una suerte de “nuclearización” de esa presencia militar.
¿Exagera el gobierno argentino? ¿El actual equipo gobernante halló una nueva hoja de ruta para sus planes de “colonizar” al electorado? ¿Después de los Derechos Humanos como gran bandera se viene una suerte de “malvinización” de la política nacional? ¿Muchos ruidos para inflar el alma nacionalista de una parte de la sociedad? ¿Sólo cálculo y astucia en la utilización de la “causa Malvinas”?. A la vista está la reunión de mediados de semana en la Casa Rosada. La presencia de la mayor parte de los actores con poder de decisión marca un derrotero distinto al que puede suponer un sentido  común de desconfianza.    
Lo cierto es que el gobierno de Cristina Fernández parece seguir una misma linea de acción que tanto beneficio le dió, sobre todo después de la acumulación de fracasos frente a la crisis del campo y las elecciones del bieño 2008- 2009. Está generando políticas con un altísimo nivel de consenso público que le permite a su vez correr a la oposición para que decida apoyar al oficialismo, o bien pelearse con él y por ende enfrentarse a la opinión pública. Aquí hay más que mero cálculo y astucia.
Cuenta un gobierno cargado de razones. Un gobierno que independientemente de ser de mujeres y hombres representa al Estado. Y Malvinas es un tema de la agenda estatal e histórica del país. Y la Argentina no puede quedarse con los brazos inertes por más tiempo. Aún menos cuando piensa en términos de nacionalidad, continentalidad y valores que supone universales, entre ellos la paz y la necesaria desnuclearización del planeta. Especialmente cuando el uso militar de la energía nuclear ha cambiado el sentido de la guerra y de la paz mundial. Ciertamente, como decía hace muchos años Norberto Bobbio: “La guerra atómica es, en el sentido más estricto de la expresión, carente de leyes … porque esta es absoluta”. Una vez que se desata arrasa con todo. Lo mismo que su sola presencia es una amenaza a la vida humana. La denuncia argentina es una alerta frente al mundo, lo mismo que un llamado a la paz.
 
El Juez inhabilitado
La inhabilitación para el ejercicio futuro de magistratura del Juez Baltasar Garzón es la puesta final de una aventura reaccionaria llevada a cabo por el mundo de las derechas de España. Sin duda es un capítulo anticipatorio de otro juicio que enfrenta Garzón por haber querido juzgar los crímenes del franquismo. Frente a esto, el juicio de algunos, acusando al magistrado ahora suspendido, de ser una figura polémica y sólo medíatica, carece de una mirada tanto realista como justiciera. Aquí sólo vale la denuncia por semejante acto de injusticia. Va entonces un párrafo de una emotiva carta escrita por Eduardo Luis Duhalde: “Baltasar, has hecho un enorme servicio al Derecho y a la Justicia. Has dado tu última lección como Juez, de integridad moral y fidelidad a tu conciencia, con el aliento transmitido por aquellos que vieron posible con tu mano firme, romper el silencio a que fueron ellos también condenados a la negación de los derechos más elementales del ser humano. Habrás dejado de ser un magistrado, para comenzar la etapa más esplendorosa de tu magisterio. Allí por donde camines, en tus nuevos trasiegos y andaduras los hombres y mujeres de todo el mundo te señalarán diciendo: allí va un hombre justo”.
 
Los pequeños hacen de las suyas
Desde el interior provincial llega una poderosa voz reclamando justicia. Por diez años Susana Trimarco ha peleando por saber qué ocurrió con su hija Marita Verón. Durante dos décadas el magistrado Baltasar Garzón promovió causas que lo llevaron al podio de una justicia internacional favorable a los derechos humanos. La Argentina, país lejano y despoblado, denuncia a una vieja potencia colonial en los organismos internacionales. Una mujer, un juez y un país pequeños ocupan un lugar grande de la historia reciente.
Hace tres décadas un cantautor caribeño escribía el tema “El tiempo está a favor de los pequeños”. La letra hablaba de un país pequeñísimo enclavado en el medio de Centroamérica. El Salvador era ese país. En una estrofa se mencionaba a otro poeta Roque Dalton. También a Farabundo Martí. Esa melodía se transformó en una suerte de himno para quienes asumieron la causa de los movimientos revolucionarios salvadoreños durante la guerra civil de los años ochenta del siglo pasado. La canción en la voz de Silvio Rodríguez se popularizó y su mensaje podía llevarse a cualquier otro país pequeño o biografía de grupos humanos. La pequeñez iba de la mano de una causa justa, de una razón legítima.   
Pero como dice la letra de aquella canción -“El tiempo está a favor de buenos sueños y se pronuncia a golpes apurados”- los pequeños muchas veces se convierten en grandes por poner las cosas en su lugar. Cuenta entonces el protagonismo de una mujer, de un juez y de un país lejano.