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La Mañana

Una tribuna sin la menor idea

Los resultados de las evaluaciones de los alumnos de primaria y secundaria en la provincia, en sintonía con el país, son noticia por lo mal que suelen dar, casi siempre, en los últimos tiempos.

Y, a renglón seguido, copan las noticias los contrapuntos entre las sentencias a los culpables presuntos por tales resultados. Eso sí, nunca hay lugar para un análisis desinteresado sobre las causas de las consideradas tremendas consecuencias. Que los maestros vagos se la pasan de paro, gritan de un lado; que los políticos chorros no pagan los salarios que se merecen los educadores, vociferan otros; que los padres irresponsables no hacen lo que les corresponde, levantan la voz desde otro costado de la tribuna; que en general está despoblada de especialistas que aporten una mirada desinteresada sobre la cuestión.

Los debates mediáticos carecen de un análisis entre la relación de los contenidos entregados a los pibes y las requisitorias de las evaluaciones, como de las características del maridaje entre la carga formativa que se les da a los docentes y las capacidades necesarias para bajar los contenidos a los alumnos. Tampoco es popular el fin que se persigue con los métodos y programas educativos, ni tampoco si hay una concepción del tema que contenga la diversidad que presenta el universo de los alumnos. Las causas del presente de la educación deben ser múltiples y muchísimo más complejas que las previstas por los gritones que acusan a tal o cual de todos los males. Quien escribe estas líneas no tiene ninguna idea de qué falla para que la educación resulte como resulta, de lo contrario estaría militando por una salida al problema en lugar de aportar un grito más a la confusión general sobre las causas del presente de la educación.

Las causas del presente de la educación son múltiples y mucho más complejas de lo que grita la tribuna.