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La ciudad está plagada de baches, casi no hay calle que no los tenga. A diario, cientos de vecinos se quejan con el intendente, no siempre de forma educada, para que los arregle. Y si bien existe un plan de mantenimiento, el municipio muchas veces debe tapar los mismos pozos una y otra vez.
La Subsecretaría de Mantenimiento Vial indicó que se tapan unos 50 metros cuadrados de baches por semana y que en todo 2016 esta tarea generó un gasto de 8.500.000 pesos, que se destinaron a materiales, ya que la mano de obra la ejecutan empleados de la comuna.
Para este año, el presupuesto que se asignó para bacheo es de casi el doble: 15 millones de pesos.
Las constantes pérdidas de agua son las que más rompen las calles. “El 80% de las roturas no programadas en las que estamos trabajando son del EPAS”, indicó el titular de la cartera municipal Juan Manuel López Osornio.
El funcionario sostuvo que en el centro, sobre la diagonal Alvear, deben trabajar de forma periódica para arreglar la arteria debido a la permanente presencia de líquidos, que desgastan y socavan el asfalto.
“El agua atenta mucho contra el asfalto (lo va desgranando) y el cemento, va socavando la tierra y genera los pozos que derivan en los baches. Siempre que haya agua va a haber un bache”, precisó.
De hecho, en agosto último, el intendente Horacio Quiroga contabilizó 175 sectores con roturas de pavimento, pérdidas de agua y líquidos cloacales, originados por el EPAS. Según Mantenimiento Vial, el 27% de estos baches ya habían sido reparados antes hasta en cinco oportunidades.
“La ciudad ya es un colador”, dijo en ese momento Pechi, antes de mandarle la factura por los trabajos a la Provincia.
López Osornio coincidió con este análisis. “La mayoría de la ciudad, en casi todos los sectores, está complicada con los baches”. De todas formas, admitió que no todo es culpa de la empresa provincial, también hay roturas debido al “desgaste natural del asfalto por el uso diario”.
Las redes sociales están plagadas de vecinos quejándose por las calles rotas y reclamándole a Pechi que las arregle. Aunque los trabajos se realizan, no alcanzan. En 2016 se taparon 16.000 metros cuadrados de baches, para este año hay programada una cifra similar.
“Estamos apuntando a poder terminar de bachear toda la ciudad”, resaltó López Osornio.
Algunas de las calles más complicadas son Gatica, Linares, Islas Malvinas, Illia, Independencia, San Martín y Belgrano.
La zona sur de la ciudad es la más afectada, debido a la antigüedad del asfalto. El microcentro no tiene tantos problemas porque fue repavimentado hace poco tiempo, mientras que en el oeste de la ciudad tampoco hay tantos porque es mucho más nuevo y fue hecho de cemento.
Los barrios con más cantidad de baches son Área Centro Oeste, Área Centro Este, Área Centro Sur, Mariano Moreno, Santa Genoveva, El Progreso, Belgrano, Villa María y Villa Florencia.
Responsabilidades
Piden que el EPAS repare cuando rompe
El subsecretario de Mantenimiento Vial del municipio, Juan Manuel López Osornio, sostuvo que la mayoría de los arreglos que se hacen de las calles están vinculados a las reparaciones que efectúa el EPAS, y que ese organismo se tiene que hacer cargo de los gastos.
La empresa de saneamiento rompe las calles para arreglar las cañerías de agua potable y cloacas o destapar el sistema pluvioaluvional. El contrato de concesión (que ya venció) establece que, si es un trabajo programado, una vez finalizada la obra debe taparla y reponer el asfalto removido. Pero como no siempre ocurre así, el Municipio se encarga muchas veces de esos arreglos.
Lo mismo sucede con particulares y empresas que rompen las calles para conectarse a las redes. La ciudad se hace cargo de los costos, “porque los vecinos no tienen cómo afrontar los gastos”, admitió López Osornio.
Por cuarta vez, la Muni sale a arreglar la calle Lanín
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El martes último, las cuadrillas municipales de Mantenimiento Vial repararon por cuarta vez la calle Lanín, una troncal del barrio La Sirena, porque las redes de agua y cloacas del EPAS colapsaron en el mismo lugar y socavaron el pavimento.
La reparación que se hizo fue de 16 metros cuadrados en hormigón que se extendió por casi media cuadra de la calle Lanín, entre Labrín y Anaya. Las anteriores se concretaron en el tramo que va desde Lago Espejo a Petróleo.
“Con la de ayer, es la cuarta vez que reparamos aperturas del EPAS en calle Lanín”, remarcó el funcionario, y recordó que la primera se produjo durante la segunda mitad de 2016 cuando se tapó un caño cloacal y dejó un par de semanas sin este servicio esencial a vecinos de La Sirena.
“Son reparaciones muy grandes que producen inconvenientes a los frentistas que no pueden ingresar sus autos y que generan situaciones de riesgo por maniobras extraordinarias de algunos conductores desprevenidos para esquivarlos”, dijo.
Señaló que una situación similar sucede en Gatica y Aconcagua, donde ya se realizaron dos reparaciones y planifican una tercera.
Cambian tramo de un caño en el barrio Patagonia
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El EPAS realizó ayer tareas de mantenimiento sobre un caño de conducción de agua en el barrio Patagonia. Los trabajos, que comenzaron a las 8 y se terminaron en horas de la tarde, generaron baja presión en el suministro de agua potable.
Las tareas se enfocaron en un tramo del ducto de asbesto cemento de 400 milímetros de diámetro ubicado en la calle Cuerda del Cielo, entre Piuquen y Choroy. Por esta razón, y como es habitual, se les solicitó a los vecinos efectuar un especial cuidado del agua potable, evitando grandes consumos hasta que se finalizaran los trabajos en las cañerías.
Los problemas se dan en mucho casos porque los caños son viejos, con materiales que ya no se utilizan para este tipo de conexiones y que obligan a cambiar tramos enteros de estos ductos. Sucede, principalmente, en las zonas más antiguas de la ciudad.
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