"A vos no te puedo mentir, a Mariel la asesiné yo"

Una remisera mató a golpes a su novia y se lo confesó a su jefe.

Buenos Aires

Una mujer de 30 años asesinó a su pareja y le confesó el crimen al dueño de la remisería en la que trabaja. El hecho ocurrió en la madrugada de ayer en un departamento ubicado en la calle Leopardi al 200, en el barrio porteño de Villa Luro.

Según el parte policial, la imputada, identificada como Sabrina Pereyra, se comunicó con la Policía y con el SAME denunciando que, al llegar a su domicilio luego de su trabajo, encontró a su novia tendida en el piso. Según el informe, Mariel Rodríguez, la víctima, presentaba un fuerte traumatismo de cráneo y una herida profunda en la cabeza, y cuando arribó al lugar el servicio médico, ya había fallecido.

Mientras la Unidad Criminalística comenzaba las investigaciones, se presentó en el lugar el dueño de la remisería en la que trabaja la imputada y contó que ella le había confesado el crimen. “A vos no te puedo mentir, a Mariel la maté yo”, le dijo.

La mujer fue detenida y se encuentra a disposición de la Justicia. Ayer al mediodía, el cuerpo de Mariel fue trasladado a la morgue judicial y la Policía Científica comenzó a peritar el auto que Rodríguez conducía como remisera durante las noches: se buscaron huellas en el parabrisas, en las manijas y en los espejos del Ford KA patente AC716AW.

“Por lo que sabemos, se habían mudado hace poco al barrio. No las veíamos mucho. Además no sabemos cuál es su casa, porque en el pasillo hay como ocho casas”. Empleada doméstica Trabaja en el chalet de al lado del PH donde pasó todo

crimen remisera
Mariel Rodríguez, de 40 años, tenía una herida profunda en la cabeza.
Mariel Rodríguez, de 40 años, tenía una herida profunda en la cabeza.

En ese auto blanco también encontraron una mochila azul, que dispusieron en la vereda al igual que cada uno de los objetos que había en su interior. Pero los especialistas hicieron especial foco en un álbum de fotos impresas: los oficiales pidieron a una testigo que mirara las fotos y otro oficial registró el momento con una cámara. También encontraron un cuaderno anillado.

En este barrio tranquilo de casas bajas, el hermetismo es absoluto. Los vecinos huyen de los periodistas ubicados frente al PH donde ocurrió el asesinato.

“Se habían mudado hace poco. Por eso no las veíamos. Ahí hay ocho casas, así que no se sabe en dónde vivían ellas”, dijo la empleada doméstica del chalet que está pegado al lugar del crimen.

Otras voces dejaron entrever que las mujeres no habían “blanqueado” su relación a pesar de que convivían desde hace bastante tiempo.

Todavía no tiene validez judicial

Aunque el arma homicida aún no fue encontrada, la víctima, de 40 años, tenía un corte profundo en el cuero cabelludo, por lo que sospechan que habría sido golpeada con un elemento contundente que la mató en el acto, e investigan si fue en el marco de una pelea. La imputada se encuentra a disposición de la Justicia, aunque la confesión que la convierte en la única sospechosa no tiene valor judicial. El dueño de la remisería que oyó la confesión de Rodríguez deberá ratificarla en Tribunales para que tenga validez.

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