Al final, todo fue una ilusión

La izquierda latinoamericana tocó fondo, se agotó. Y de eso no puede echarle la culpa a nadie si primero no asume sus propias responsabilidades.

El desgaste le dejó una factura cara, demasiado para tanta expectativa acumulada.

La troika Néstor Kirchner-Lula Da Silva-Hugo Chávez parecía inexpugnable, alimentaba las ilusiones de muchos. El desaire a George W. Bush con aquel golpe terminal al ALCA en Mar del Plata en 2005 pareció, en efecto, ser la piedra de toque para un cambio más profundo que el que apenas se insinuó con el devenir de los años.

Los modelos de Kirchner, Lula y Chávez lucen exangües por los tropiezos de Cristina, Dilma y Maduro.

Los tres modelos, el de Kirchner, el de Lula y el de Chávez, lucen exangües. Sus continuadores, Cristina, Dilma y Maduro, dieron demasiados tropiezos, y el precio a pagar es muy caro para argentinos, brasileños y venezolanos.

Cristina va a empezar esta misma semana un verdadero calvario judicial. Ayer se enteró de que está imputada en el lavado de dinero y el jueves deberá dar cuenta en Tribunales de su verdadero papel en el manejo del dólar futuro pocos días antes de dejar la Casa Rosada.

Dilma hace rato que viene pasando por las sucesivas estaciones de un víacrucis cuyo destino, el impeachment (juicio político), no le tiene reservados puentes de cristal.

Y en Venezuela, Maduro no deja de enredarse en un país cada vez más empobrecido y violento.

Evo Morales en Bolivia y Michelle Bachelet en Chile tampoco la están pasando mejor.

En todos los casos hay denominadores comunes: corrupción, lavado de dinero y abuso de poder.

Ninguna de esas irregularidades tiene que ver con la ideología, más bien es un autoengaño al ideario que se decía defender.

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