Apelan libertad de acusado de asesinato
Se trata del taxista de 40 años, sospechado en su momento de haber rociado con alcohol y luego quemar a su mujer Betiana Chávez. El trágico episodio ocurrió el 22 de mayo pasado en el interior de una casa ubicada en el barrio Cooperativa Río Grande II. Ese día, el imputado había mantenido una fuerte discusión con su mujer, que tuvo como desenlace la muerte de su pareja.
La joven, Betiana Chávez de 21 años, sufrió quemaduras en el 85 por ciento de su cuerpo y murió horas después en el hospital Regional Neuquén. Pese a la agonía, estaba perfectamente conciente, envuelta en una toalla húmeda, cuando fue asistida por personal médico. Incluso pudo subirse por sus propios medios a la ambulancia que la auxilió en su momento.
Se supo que la Fiscalía de Graves Atentados Contra las Personas apeló la medida por considerar que había elementos para ordenar la prisión preventiva, ponderando las pruebas incorporadas a la causa, que atribuyeron a la pareja de la víctima la responsabilidad del hecho.
Al parecer, entre el hombre y su mujer existía una relación afectiva conflictiva. Los testimonios que brindaron algunos familiares ante el Juzgado de Instrucción Cinco incriminaban al taxista y como parte de la prueba se añadió una comunicación telefónica que mantuvo la víctima con su hermana. Esta habría escuchado decirle “me quema, me quema”.
Pese a esta declaración, se advirtió que entre decir eso a decir “me quemo” hay una mínima diferencia, en medio de una situación muy traumática para la víctima. Después están los testimonios independientes que fueron ponderados por el magistrado para dejar en libertad al acusado por falta de mérito.
Un policía que participó del procedimiento, el primero en llegar al lugar, sostuvo que la joven desvinculó a su pareja de los hechos cuando recibió la primera asistencia en su vivienda, declaración que además resultó coincidente con la que prestó también un camillero del Castro Rendón.
Tanto uno como otro dieron cuenta de que la víctima expresó que su pareja no había sido el responsable de lo que le había pasado al momento de llegar al lugar y asistirla en la emergencia. Al parecer, estos testimonios fueron más consistentes y terminaron por desvincular al taxista. Las relaciones laborales y las intervenciones directas que tuvieron en el traslado de la víctima y en el ingreso al centro de salud fueron debidamente probadas por el juez.
En tanto, el imputado reconoció que había mantenido una fuerte discusión con su mujer, pero negó en forma categórica su responsabilidad en el hecho. Ante el juez que entiende en la causa, declaró en su momento que fue la joven quien tomó la drástica decisión de arrojarse alcohol en el cuerpo. Luego se habría prendido fuego.


