Apostillas de una jornada democrática

Largas filas en las escuelas. Los jóvenes que votaron por primera vez. Y los vendedores ambulantes que se hicieron el día.

La primera vez generó algunos dolores de cabeza

Aunque el sistema de boleta única electrónica promete convertirse en la alternativa más ágil y sencilla para emitir el voto y conocer los resultados de los comicios, en su primera aplicación a nivel provincial generó algunos dolores de cabeza para los votantes de la ciudad.

Justo a la mitad de una larga fila de personas que se esparcía de manera irregular por la galería de la Escuela N° 181, Mabel hacía caso omiso a la congregación de personas y se enfrascaba en la lectura.

Te puede interesar...

“Hace 25 minutos que no avanzamos, ya cambiaron dos veces la máquina porque no imprime las boletas”, aclaró, después de levantar los ojos de un grueso tomo de ficción.

p10-f01-elecciones.jpg

Llevar el apellido López la acostumbró a las elecciones interminables. Por eso, suele ir preparada a emitir su sufragio. “Cada vez que tengo que ir al médico o viajar en colectivo suelo llevarme un libro, y siempre me tocan filas largas porque es un apellido muy común”, aseguró.

Aunque la hora del mediodía la tentaba a abandonar la fila para volver a almorzar a su casa, el libro terminó por hacer más llevadera la espera y hasta motivó a sus vecinos de espera a imitarla.

“Debería haberme traído un tejido”, bromeó René, que esperaba delante de ella.

Los vendedores ambulantes se hicieron la mañana

“¡A los churros! ¡A los churros!”, cantaba Walter a todos los votantes que se acercaban a la Escuela N° 200, ubicada en Rodhe y Avenida del Trabajador. Y eran muchos los que se acercaban a su canasta de mimbre para llevarse algunas de las delicias de panadería que ofrecía ayer por la mañana.

“Llegué a las siete y cuarto, y los primeros que me compraron fueron los presidentes de mesa”, señaló el vendedor, que trabaja todos los veranos en los balnearios y aprovechó la fecha de los comicios para incrementar las ventas de su domingo. “Me fue bastante bien porque en esta escuela vota mucha gente; si vendo todo, al mediodía vuelvo a preparar más”, expresó.

p11-f01-vendedor-ambulante-elecciones.jpg

Aunque ofrecía rosquitas y los tradicionales churros rellenos de dulce de leche, la comida más pedida eran unos novedosos churros salpicados de chocolate blanco y negro, que llamaban la atención de grandes y pequeños. “Vino uno que se llevó dos docenas, pero me piden siempre de a media o se llevan sólo tres churros, porque muchos vienen solos a votar”, aclaró Walter, a quien todos conocen como Pajarito y que ostenta esa marca casi registrada en una gorra con visera.

Walter preparó 20 docenas de churros y otras tantas rosquitas para la venta del domingo; comercializaba a 80 pesos la media docena y 150 pesos si se compraba una docena entera. Eligió ese colegio con mucho cuidado. “En el oeste vota mucha más gente y las personas más pudientes, del centro, son las que menos te compran”, agregó.

Votó por primera vez y fue celebrado con un aplauso

Un estruendo de aplausos quebró el silencio en el oscuro pasillo de la Escuela N° 348, ubicada en Casimiro Gómez y Primero de Enero, en el corazón del oeste neuquino. Como ya es tradición en las últimas citas con la urnas, las autoridades de mesa despiden con ese saludo a los jóvenes desde los 16 años que emiten su voto por primera vez.

p11-f02-apostillas-voto-joven.jpg

Leandro Figueroa acaba de cumplir 19 años y se tomó su deber cívico con mucha responsabilidad. “Me estuve informando sobre las campañas, al principio estaba en duda, pero después me decidí enseguida”, aseguró.

Según indicó, el hecho de tener hermanos mayores que ya votan y se interesan por la política lo ayudó, porque ellos evacuaron sus dudas y hasta lo acompañaron desde su casa de San Lorenzo Norte al lugar de la votación.

“Ellos me hablaron del tema y ya sabían a quién votar”, detalló el joven, que se había capacitado en la Municipalidad sobre el uso de la máquina.

Para Leandro, la participación de la juventud es importante, por lo que no le pesa el hecho de salir de casa un domingo temprano para emitir el sufragio. “Yo nací en el 2000, somos otra generación, con otra mirada, y es importante que participemos”, aseguró el joven tras emitir su voto.

Fuente:

¿Qué te pareció esta noticia?

Noticias Relacionadas

Deja tu comentario


Lo Más Leído