Asombra al mundo un nuevo dinosaurio

Un paleontólogo platense presentó a Gualicho, un carnívoro único.

Ana Laura calducci

calduccia@lmneuquen.com.ar

Neuquén.- Cualquiera que vea una foto de Sebastián Apesteguía trabajando en el campo pensará inmediatamente en las películas de Indiana Jones. El paleontólogo bonaerense, que prefiere el norte patagónico para sus exploraciones, pocas veces se separa de su sombrero de ala ancha y está muy lejos de la imagen del científico de bata blanca encerrado en un laboratorio. Esta semana, este cazador de dinosaurios asombró al mundo con una nueva especie de carnívoro, hallado en la costa rionegrina frente al Chocón.

Apesteguía encontró esos restos en 2007, junto a un equipo de especialistas de Argentina, Estados Unidos y Hungría. No pudieron extraer los huesos entonces porque la camioneta de la expedición volcó. Al volver un año después, el nuevo gobierno rionegrino les negó el permiso. En 2010 se enteraron de que el esqueleto había sido “robado” por paleontólogos locales que quisieron quedarse con la gloria y, erróneamente, lo presentaron en los medios como un tiranosaurio sureño.

En 2012, tras múltiples peripecias, el esqueleto volvió a manos de sus descubridores, quienes confirmaron que es un ejemplar único en su tipo, similar a los deltadromeus, pequeños carnívoros con dos dedos encontrados en África. Por los infortunios que demoraron el hallazgo, al nuevo dino lo bautizaron Gualicho.

Hasta ahora, sólo se habían descubierto en la Patagonia tres grandes grupos de devoradores de carne. Se suma un nuevo carnívoro en la zona.

Sebastián Apesteguía habla orgulloso del descubrimiento, pero entiende que es un paso más en un largo camino. Por estos días prepara otro gran anuncio de un dinosaurio en cercanías del Chocón, esta vez del lado neuquino del embalse (ver aparte).

Como el del cine, nunca se queda quieto. Habla cuatro idiomas y participó de 40 expediciones en varios países. En unos días tiene otra campaña en Bolivia. Pero siempre vuelve a Neuquén y Río Negro. “Es porque soy de la escuela de José Bonaparte, el maestro de paleontólogos importantes de la zona, como Leonardo Salgado, Rodolfo Coria, Jorge Calvo; somos todos discípulos”, explicó.

En sus días de estudiantes, ellos eran la tropa de campaña del profesor, pionero en la paleontología de dinosaurios en el norte de la Patagonia. “En Río Negro y Neuquén, conocemos las localidades y estamos familiarizados, incluso algunos como Jorge Calvo y Rodolfo Coria se quedaron a vivir acá”, contó el descubridor de dinos.

El ejemplar que encontró frente al Chocón, de seis metros de largo, cambiará la forma de trabajar en la región, porque suma una nueva familia de carnívoros a la lista de hallazgos.

Hasta ahora sólo se habían descubierto en la Patagonia tres grandes grupos de devoradores de carne: los parientes del Giganotosaurio choconense, de dimensiones récord en el planeta, los abelisaurios, que llevan el nombre del primer director del museo de Cipolletti, y especies chiquitas, algunas similares a los velocirraptores.

El Gualicho abre un nuevo linaje de reptiles a tener en cuenta para describir la fauna local de hace 90 millones de años.

Apesteguía, como su maestro José Bonaparte, está convencido de que esta región tiene mucho para dar a la ciencia. Con cada hallazgo, va formando una nueva camada de expedicionarios entusiasmados en descubrir huesos milenarios por estos pagos.

El mundo de la ciencia celebra el sorprendente descubrimiento.

Un pequeño experto

En la presentación de Gualicho, un pequeño nene sorprendió a Sebastián Apesteguía con sus conocimientos sobre los dinosaurios. Era un chico “híper fanático” de los reptiles prehistóricos que ya había visto en otras convocatorias. Cuando el esqueleto aún estaba cubierto, el chiquito se acercó al científico y le comentó: “Es un carnívoro”. Sorprendido, el especialista le preguntó cómo sabía que no era un ornitópodo, un herbívoro de dos patas, porque la silueta era la misma. Firme, el pequeño le explicó un razonamiento propio de expertos: “Vi que tiene dos dedos”. Sólo entre los dinos que comían carne se daba esta característica.

Se viene un nuevo dino en El Chocón

Por estos días, Sebastián Apesteguía está trabajando con otro ejemplar hallado cerca del Chocón que también ocupará los titulares de los medios de prensa. Espera llegar a hacer el anuncio antes de fin de año.

Contó: “Lo hemos estado colectando a lo largo de cuatro años con un proyecto de National Geographic” y que ya tienen “prácticamente todo el esqueleto completo”.

Entre las tareas que faltan para la presentación está el bautismo. “Todavía estamos discutiendo el nombre”, comentó entusiasmado el experimentado explorador.

El morral, agua y un poquito de laca

El trabajo de un paleontólogo se parece vagamente a lo que vemos en las películas, pero con menos recursos y muchas horas de estudio que no salen en pantalla. Sebastián Apesteguía contó que lo más cercano a la imagen del cine es el momento de la exploración, cuando recorren las rocas armados de un gorro amplio, un morral y algunas herramientas indispensables.

“Cada uno sale por su lado caminando solo, con un morralcito con agua, alguna fruta, una puntita para sacar algo, pincel y una botellita de laca, que es un líquido endurecedor por si encontrás algún hueso muy deshecho”, detalló.

En general, son muchos los que caminan en distintas direcciones y el jefe de la expedición va revisando lo que encuentran. El paleontólogo explicó que “no pasa que alguien se pone a gritar en lo alto de una loma y vienen todos corriendo, eso lo dejamos para la ficción”.

“Lo más difícil es decidir qué sacar y qué no. Muchas veces la gente te dice que cómo vas a dejar un esqueleto ahí, pero no se puede sacar todo y hay que decidir si algo va a cambiar lo que pensamos de un grupo de dinosaurios o no”, aclaró.

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