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La Mañana Torino

El increíble destino del último Torino encontrado como 0 km

Está conservado como recién salido de fábrica y tiene menos de 600 kilómetros. La trágica historia detrás de este "milagro".

La consigna publicitaria de los años 60 resumía la mística que aún rodea al Torino: “El automóvil de verdadera estirpe deportiva, con un potente motor tornado de hasta 250 HP, caja ZF con palanca al piso. Con Torino, la velocidad es suya ¡Disfrútela!”. Eso explica por qué un hallazgo como este conmueve a coleccionistas y nostálgicos: medio siglo después de su fabricación, una coupé Torino TS 1976 sigue prácticamente “0 km”.

Más allá del impacto emotivo, el dato objetivo asombra: el odómetro registra solamente 590 kilómetros (¡sí, 590 kilómetros!). Es una cantidad que certifica su condición de Torino sin uso, ya que además fue conservado por décadas bajo techo, con plásticos, calcos y piezas originales que rara vez sobreviven intactas.

El Torino de 590 kilómetros
El Torino, impecable después del trabajo de restauración que se le hizo. Foto: Gentileza Diego Eloy Castillo.

El Torino, impecable después del trabajo de restauración que se le hizo. Foto: Gentileza Diego Eloy Castillo.

El “milagro” encuentra su origen en una historia trágica que marcó el destino del Toro apenas salió del concesionario. Según cuentan quienes conocen la historia del vehículo, su dueño lo compró en el interior de la provincia de Buenos Aires y sólo realizó el trayecto hasta el Aeropuerto de Ezeiza para tomar viajar hasta Estados Unidos. Pero el propietario murió en un accidente aéreo en un vuelo interno de aquel país y el Torino quedó depositado durante años, primero en Ezeiza y luego en una estancia, hasta que volvió a ver la luz.

El auto reapareció gracias a la búsqueda incansable de especialistas y fanáticos. En este caso, Diego Eloy Castillo y Matías Zárate, de NT Garage, quienes asumieron la puesta en marcha y el reacondicionamiento total de la unidad con un criterio conservador: preservar, no modificar. El nuevo destino del Torino también traía consigo una premisa inviolable: el auto no volverá a rodar en la vía pública; será pieza de exhibición y, como mucho, saldrá sobre plancha para presentaciones. Así el Torino así sigue conservando en la actualidad su estado de origen.

El Torino de 590 kilómetros
El Torino viaja siempre en un remolque, para no sumarle kilómetros. Foto: Gentileza Diego Eloy Castillo.

El Torino viaja siempre en un remolque, para no sumarle kilómetros. Foto: Gentileza Diego Eloy Castillo.

Los detalles confirman la excepcionalidad. El interior está inmaculado: tapizados y techo sin manchas, comandos con brillo de concesionario y hasta el sticker del tablero que indica cómo “retornar a cero el cuenta kilómetros parcial”. Por fuera, los cromados lucen parejos y las uniones de carrocería conservan esa pátina que sólo se ve en autos guardados, sin exposición al tránsito ni a la intemperie. Todo apunta a un Torino detenido en su época, con la pureza de un 0 km original.

El increíble destino del Torino “0 km”

El veredicto para esta joya es inequívoco: se preserva tal cual salió de fábrica. Encendidos periódicos, fluidos en regla y conservación total; nada de sumar kilómetros. Usarlo sería alterar la condición que lo hace único.

Este ejemplar pertenece a la serie restyling 1974, con cambios sutiles en la parte trasera y, sobre todo, con la adopción del motor “Torino 233” (reemplazo local del Tornado). Era un bloque argentino, de siete bancadas, que en el TS trabajaba con un carburador, y en el GS con tres carburadores. Potencias declaradas de época: 180 HP (TS) y 215 HP (GS), cifras de respeto para un deportivo nacional de los 70 que fue emblema de la planta Renault de Santa Isabel y símbolo de la ingeniería local.

En la memoria popular, el Torino no es sólo un auto: es identidad. Fue diseño europeo con mano argentina, épica deportiva (la gesta de Nürburgring de la mano de Juan Manuel Fangio aún late) y un estándar de calidad que marcó a fuego a quienes lo vivieron.

El Torino de 590 kilómetros
El Torino cuando estaba en proceso de restauración. Foto: Facebook Diego Eloy Martínez.

El Torino cuando estaba en proceso de restauración. Foto: Facebook Diego Eloy Martínez.

El criterio que guía a sus custodios es clásico y prudente: restaurar lo justo, sin repintar por capricho ni reemplazar piezas sanas, y documentar cada paso. La prioridad es que este Torino siga mostrando materiales, olores y sonidos de fábrica, como un manual vivo para futuras generaciones. Así se protege no sólo un vehículo, sino un testimonio técnico de cómo se construía en la Argentina de los 70.

El auto se mantiene en la órbita de Diego Eloy y de Matías Zárate, quienes se encargan del mantenimiento del modelo dentro de su rol de especialistas en Torino que se han ganado en los últimos años. "Sí, siempre hay un Torino en el taller", le cuenta Eloy a LMN. Y sobre el icónico vehículo, detalla: "Lo seguimos de cerca. El auto sigue igual, impecable y casi intacto. Hace un par de años lo llevamos a Autoclásica, pero siempre que se mueve lo hace en un remolque".

Otro capítulo que alimenta la leyenda: no está a la venta. Su dueño -según han contado quienes lo han visto y puesto en marcha- no tiene intención de desprenderse. ¿Precio? Incalculable, porque no hay comparables locales con esta originalidad y este kilometraje. En el plano internacional, piezas así quedan en colecciones privadas o museos.

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