"Cada función es un parto feliz hablando de amor"

Miguel Ángel Solá. El prestigioso actor llega con El diario de Adán y Eva, obra exitosa a la que definió como "incomparable" y "enorme".

Luis Castillo
castillol@lmneuquen.com.ar

El diario de Adán y Eva, la conmovedora historia de amor interpretada por Miguel Ángel Solá y la actriz española Paula Cancio, llega mañana al Cine Teatro Español en el marco de una gira nacional que finalizará en diciembre. Horas antes de brillar en escena junto a su mujer, explicó por qué la obra regresó luego de 16 años. "Es una obra bella, enorme", dijo el destacado actor que sobresalió en España por su labor.

Nunca voy a encontrar personaje a escala humana como el que me toca interpretar. Amo esta manera de pensar y sentir".

La obra de Mark Twain, que hoy se presentará en la Casa de la Cultura de General Roca, se estrenó en 1995 y fue vista por más de un millón de espectadores hasta 1999. Además se la consideró "la comedia más premiada del teatro argentino".

A la hora de describir su historia de amor con Cancio a sus sesenta y tantos, aseguró: "Es enamorarse. Es vivir la verdad con verdad. Ojalá dure hasta mi final".

Me quedaría haciendo la obra toda la vida pero hay que pensar que llevo 17 años haciendo teatro acá y tengo que renovarme".

Luego de 16 años, la puesta regresó a la escena argentina. ¿Qué fue lo que hizo que esté de vuelta?
Las ganas de hacer personajes imborrables para el público y que esos que nos vieron en escena, al encontrarnos en la calle, en el micro, o en un café, al reconocernos, sientan una caricia en el corazón, porque la obra es eso: ánimo y esperanza en el otro. Fe en el otro. Ayuda y una mayor comprensión del otro. Esta obra, en ese sentido, es incomparable, porque no se limita a ser una comedia al uso con la que se ríe de vergüenza ajena y que cualquiera olvida ante la carta del menú.

Esta obra centra la conversación, atrae recuerdos agradables, elegidos, íntimos y muy valiosos, y te sitúa ante vos mismo. Raro es quien no sienta eso que está viendo y oyendo como parte de su propia historia, su más bonita historia, sin dejar de disfrutar del espectáculo. ¿Cuál otra obra nos brindaba esa posibilidad? No la hay. Y teníamos ganas de hacer algo que pudieran disfrutar todos, entre los 14 y los 90 años. No existe obra de texto igual para lograrlo. Te cuento una curiosidad, dos... Acabamos de tener una espectadora de 102 que vino acompañada de su hija, su nieta y su bisnieta. Era una delicia ver esos ojos, tan parecidos unos a otros, irradiando alegría y emoción.

Supongo que luego habrán compartido muchas ilusiones y confidencias. El diario logra esas cosas.

En La Plata, por ejemplo, nos esperó una familia de cuarenta parientes directos ocupando enteras las filas 5 y 6 del Coliseo Podestá. ¿No da gusto compartir un refugio en el que la gente se encuentre sin peligro, con gusto y emocionalmente feliz y distendida? ¿Los imaginás en una cancha de fútbol?

¿Tuvo cambios la obra?
Se completó con la entrada de Paula. Es una obra bella, enorme. Se hizo más rica en emociones y matices y se desvela un secreto que antes permanecía velado al espectador, haciéndolo partícipe y custodio del secreto. La obra, gracias a la vulnerabilidad humana, transita lugares aún más entrañables.

Tiempo atrás decías que soñabas con retirarte con El diario de Adán y Eva. ¿Seguís sosteniendo lo mismo?
Por supuesto. Nunca voy a encontrar personaje a escala humana como el que me toca interpretar.

Amo esta manera de pensar y sentir, y lo que produce en el público.

Has manifestado que la obra es maravillosa. ¿Considerás que no hay otra igual y que es la mejor en este momento?
No la hay ni la habrá para mí. Llevo cuarenta y cinco mayos sobre las tablas, y he tenido la suerte de compartir con Manuel (González Gil) este ejercicio teatral que, con el tiempo, cosechó más de seiscientas críticas entusiastas, vieron más de un millón y medio de personas y terminó siendo la obra de teatro argentina con más premios nacionales e internacionales. ¿Cómo llegar a imaginar 3600 funciones con el público de pie, festejando la vida, cada noche?

Teniendo en cuenta la relación con Paula. ¿De qué manera vivís la obra? ¿Hay cierta exigencia o se toma de manera más relajada?
La exigencia es estar a la altura del juego teatral que Manu concibió y mostrar la exacta dimensión de nuestros personajes. Ellos aman como nosotros, pero de una manera diferente. Gozamos mucho haciéndola. Dejamos todo en ella. Cada función es un parto feliz hablando de amor.

En lo actoral, ¿qué te gustó de Paula y qué resaltarías de ella?
Su capacidad de transmitir palabras llenas de emociones. Su enorme olfato para seguir las huellas que sus personajes dejan para que su amor al actuar las complete. Sus recursos inacabables, su libertad, su abanico de colores diversos y su belleza magnética en consonancia con su alegría de salir al escenario a disfrutar.

La obra se estrenó en 1995 y se mantuvo en cartel hasta fines de 1999 ¿Pensás que sucederá lo mismo por el éxito y las buenas críticas que tiene?
Nunca se sabe. El público de teatro que ha suplido al público por mí conocido es hoy público atrapado en el marco de la tele, que va a ver figuras del rating más que buen teatro. Los tiempos cambian, y con él los valores, la agenda y la billetera. Pero que merece ser vista por otro millón y medio, no te quepa duda. Más que nunca.

¿Tu historia de amor a los sesenta y pico es suerte o destino?
Es enamorarse. Es vivir la verdad con verdad. Ojalá dure hasta mi final.

¿Cómo fue el flechazo?
Así. Con cupido apuntando y dando en el centro desconocido del cerebro que hace latir al corazón estando despiertos y que te llena de sueños posibles e imposibles, que son los que más me atraen, claro.

A más de uno le llama la atención la diferencia de edad en la pareja. ¿Cómo lo toman ustedes?
Ella, normalmente. Yo, con la tristeza de no tener veinte años más para dedicarle. En fin, soy lo que soy y todo es ganancia.

¿Qué pensabas años atrás sobre los hombres mayores que tenían parejas mucho menores?
Los subestimaba. Me daba pena por ellas; ellos me resultaban vampiros. Sigo pensando igual, pero ilusionando que la excepción, nosotros, confirmamos la regla (risas).

En cuanto a la paternidad, ¿cómo se lleva y de qué manera la disfrutás ahora?
Como el regalo inesperado que fue, como lo fueron María Luz y Cayetana. Tengo que trabajar para una boca que me recuerda cada día que no debo bajar los brazos así me esté muriendo. Es una manera de apreciar más la suerte de estar vivo.

Hace un año y medio volviste a en Buenos Aires. ¿Qué se extrañaba?
Se extraña una manera de convivir que se ha perdido. Quiero decir que Buenos Aires se quedó hace mucho tiempo sin Buenos Aires. De este Buenos Aires, cuando no estoy acá, extraño a mi hermana y a mis dos amigos y sus entornos. Pero pasear Buenos Aires me apena por la mugre, la desorientación de la gente, la desconfianza que ha atrapado en su red a personas naturalmente confiadas y afables. Y por sus veredas levantadas y peligrosas para niños y ancianos. Y llenas de botellas de cerveza estalladas contra sus baldosas, y regadas de vino barato y vómitos, y de cacas de perro y hasta humanas. Pena enorme por sus paredes destruidas por un arte callejero que es más mugre y animalada que otra cosa. Tortura no es cultura, y la tortura de ver una ciudad bella transformada en espacio abierto para la mediocridad, la vulgaridad y la falta de respeto a su arquitectura y arte es bochornoso. Los grafiteros son tan lacra como la clase dirigente que los ampara y desregula. ¡Pobre Buenos Aires, "la reina del Plata"! ¡Qué pordiosera está sucumbiendo!

¿Qué opinión podrías dar sobre cómo está hoy el país con la denominada grieta?
La grieta es nada más y nada menos que la pérdida de independencia de poderes en la que se asienta nuestra constitución. Los militares y sus socios lograron eso. Hoy, con los militares en sus cuarteles, sus ex socios y sus crías, los ciudadanos que nos representan a través de las urnas completaron el trabajo de demolición. El resultado: negociados, corrupción, narcotráfico, el reino de la coima y una convivencia maleducada y violenta.

¿Cómo ves el caso Lázaro Báez, lo que pasó con José López y todo lo pasa alrededor?
Si está libre el ex presidente de los años noventa y todos sus beneficiarios, todo es posible en Argentina. Báez es el fusible ideal para los máximos responsables de todo el descalabro. Cabeza de turco del anterior, del otro, del otro, del otro y de este gobierno. Los argentinos lo miramos por la tele como si todo sucediera en un país lejano. Vivimos con el instinto de conservación anestesiado.

Siempre te manejaste por la vida en el transporte público. ¿Cómo ha sido la reacción de la gente después de tanto tiempo?
Normal. Con algunos "piropos" un poco brutos por el personaje que hago en La Leona, pero la gente es serena conmigo. Cariñosa y normal. Y yo, de perfil bajo.

¿Te sentiste olvidado en algún punto?
Bueno, me hubiese gustado un poco más de atención por lo logrado fuera del país (en España), pero nadie tiene obligación de seguir los pasos de nadie.

¿Cuál es el máximo premio para un actor de tu trayectoria?
Seguir viviendo. Seguir soñando. Seguir creando al nivel que lo hago. Llevo 45 años comiendo de ser actor y 40 de referente en primera línea. ¿Qué más puedo pedir?.

Puro amor
Ingeniosa y divertida

Con un lenguaje emocional y divertido, la obra cuenta las peripecias del corazón ante lo desconocido, el amor humano. El espectáculo está estructurado en dos tiempos: El diario de Adán y Eva, de Mark Twain -emisión despedida de un ciclo radiofónico de los años 50-, adaptado e interpretado por una intelectual española (Eloísa) y un versátil actor uruguayo (Dalmacio), se intercala y complementa con un emotivo y desopilante reportaje radial hecho hoy al ya octogenario Dalmacio por una joven periodista.

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