neuquén
Ante la falta de ingresos importantes en el deporte que eligieron, muchos ajedrecistas decidieron agarrar las cartas para sostenerse económicamente. Según un atrapante informe del diario Página 12, juegan por internet, hay premios cercanos a los 70.000 dólares, algunos integran equipos y tienen mecenas que invierten en sus habilidades.
Hoy, hablar de póker es algo absolutamente aceptado, pero en otros tiempos estaba mal visto. Como si el ajedrez estuviera asociado a la pureza y el póker fuera un juego vinculado con los vicios.
En realidad, el póker es una actividad muy desarrollada más allá del ajedrez. Pero se convirtió en un trabajo constante y rentable para muchos ajedrecistas argentinos. ¿Por qué se vincularon tanto ambas actividades? No hay una razón puntual, pero sí varias teorías.
“Los dos son muy parecidos respecto de la concentración y la preparación que se necesita para determinados eventos o torneos. Hay teoría en ambos juegos y si respetás esa teoría, te va a ir mejor”, dice Jacques Blit, que tiene 27 años y consiguió el título de maestro internacional en 2011, tras un torneo en Emiratos Árabes Unidos. A pesar de que sigue activo en el mundo de los trebejos, su principal trabajo es el póker. Incluso, los jugadores top en la Argentina no pueden vivir exclusivamente del ajedrez. Muchos, para complementar la billetera, tienen que dar clases. Con las cartas, la posibilidad del éxito económico está al alcance con mayor facilidad.
No es fácil la transición
“Alguna vez se dijo que si jugabas bien al ajedrez, el póker era una boludez. No es así, y no es una opinión mía. Es lo que pasó. Cuando empezó el éxodo de jugadores de ajedrez al póker –y no sólo acá, pasó también en España–, de cada diez jugadores que lo intentaron sólo a uno o dos les fue bien y terminaron viviendo del póker. Los resultados no fueron los esperados”, aclara el gran maestro Pablo Zarnicki, que hace 25 años se coronó campeón mundial juvenil de ajedrez, en declaraciones que reproduce Página.
Para él, el punto en común es el carácter que se debe tener para resolver momentos cumbres en cualquiera de los dos juegos: “Un ajedrecista profesional pasa horas intentando resolver jugadas en momentos de tensión, tenés que buscar la forma de superarlo, evitar equivocarte en los momentos decisivos. Yo tenía ese entrenamiento y me ayudó mucho en el póker. Cuando otros se ponen nerviosos, tenía la templanza que me había dado el ajedrez. Es más difícil construir esa mentalidad si no jugaste al ajedrez”, cuenta Zarnicki.
70 mil dólares, uno de los mejores premios que entrega el póker.
¿Influyen las matemáticas en los dos?
Uno de los puntos que se consideran en común es la matemática. Pero no todos concuerdan con esa teoría. “Hay cuestiones de matemática en los dos”, dice Blit. Zarnicki, sin contradecirlo, ofrece otra mirada: “La presencia de la matemática en el ajedrez está sobreestimada. Es un cálculo muy específico. Hay un pensamiento de avanzada en previsión y vas calculando variantes. Lo que se desarrolla es la capacidad de prever lo que va a ocurrir, imaginás lo que puede hacer tu rival, lo que va a pasar sobre el tablero. Creo que la confusión la produce la palabra misma: cálculo. Ahí no te ayuda la matemática, sino la memoria, la concentración. En cambio, en el póker, la matemática está recontra presente. El mazo tiene una cantidad de cartas: 52”.
Lo cierto es que el póker es la salida para varios de la crisis del ajedrez.


