"Cambiar el Código Procesal no resuelve la inseguridad"
Por FERNANDO CASTRO
Es "la casa de todos", pero se nota que en la Legislatura se siente un poco como en la suya: detrás de un amplísimo escritorio repleto de expedientes, algo así como su hoja de ruta del día, el jefe del bloque del MPN, José Russo, dice que no faltó nunca a una comisión, y que por eso medio que se indigna "cuando la crítica" de los medios "nos pone a todos en la misma bolsa".
Después, revolviendo un té, y con la depurada frontalidad que suele caracterizarlo, arroja una serie de definiciones. "La inseguridad no se resuelve con un Código Penal", dice en medio de la reforma que el flamante Código sobrellevará a pedido del Ejecutivo para endurecer la prisión preventiva.
Otra, en este caso, sobre el frente opositor al MPN: "Es más de lo mismo, una remake de los últimos 30 años", lanza, poco antes de, claro, respaldar la re-reelección de Jorge Sapag y anticipar que en el segundo semestre del año, al margen de las leyes petroleras, parte de lo más importante en la Cámara será otra reforma de un Código, en este caso, la del Procesal Civil.
Usted vivió casi como una cuestión personal la elaboración del nuevo Código Penal. ¿Cómo tomó la modificación que propone el Ejecutivo para endurecer la prisión preventiva?
Me gustaría ver el proyecto que enviará. Creo que el Código es un gran rompecabezas que hay que armar y no romper. Lo que plantea el Ejecutivo no va a romper la lógica del Código. Se buscó un sistema judicial razonablemente más equilibrado. Pero el Código Penal no resuelve los problemas de la inseguridad. No es lineal, no hay una causa-efecto lineal: la inseguridad no se resuelve con un Código. De cualquier manera hay que ver la visión del Ejecutivo. Lo que sí me llama la atención es que ya participó en toda la redacción, en el estudio, análisis, y nunca se planteó en términos concretos lo de la preventiva. Pero una de las cosas que habíamos dicho cuando se elaboró, con bastante razonabilidad, es que se podía esperar que hubiera cosas que retocar sin alterar la cuestión de fondo tras la aprobación.
¿La agenda petrolera será lo más trascendente en el 2014? ¿Qué le parece que haya quienes pongan reparos a los desarrollos no convencionales?
Me parece que el petróleo es el futuro de la provincia. Me parece suicida pensar lo contrario. Como discutir si hay que respirar o no. Por lo demás, puede ser que a la gente de otros países no le importe qué sucede en Neuquén en materia de medio ambiente. A mí me importa mucho. Yo voy a seguir viviendo acá. Y me interesa que haya un ambiente sano. Tanto como a cualquier otro ambientalista.
Ana Pechen estuvo en Colombia. Llegó y convocó a intendentes para trazar políticas y pactos cívicos a la manera de Medellín, una ciudad modelo. ¿La Legislatura puede ocupar un rol más activo en la agenda política y social?
Yo creo que es absolutamente así. La Legislatura creo que es un modelo de construcción de consensos con mucho para ofrecer. Como en Medellín, hay modelos a donde ir a copiar para traer y es válido, pero se necesita la continuidad de las ideas, no tanto de los nombres. Esto se genera con la práctica, no con la declaración. Hay que abrir la participación, una cosa es que un funcionario vea por Internet un canal abierto tapado por basura, y otra es ir, estar ahí y olerlo y buscarle una solución con los vecinos.
¿Cómo definiría la relación con el kirchnerismo a nivel local?
Hubo acuerdos, no sólo con el kirchnerismo, respecto de algunas cosas importantes. Por caso, la expropiación de YPF. Hubo acuerdos en la constitución de GyP, que se creó por ley, con un marco de proyección importante. Por supuesto no compartimos los precios de los hidrocarburos, y cómo se debería distribuir el ingreso de éstos, pero hay que convivir con la realidad. Vivimos en un país que tiene estos exabruptos a veces sojeros, vacunos e hidrocarburíferos. Lo que me llama la atención es que estamos dispuestos a pagar a Bolivia, Venezuela o Katar un precio por el gas, y adentro mezquinamos el precio entre nosotros.
¿Y con el resto de los bloques?
Veo que es cómodo criticar al oficialismo. A veces se ve que es de una comodidad llamativa. Porque implica que el otro es el que tiene que hacer. La crítica no viene desde un “hagamos”.
¿Qué opina del frente opositor?
Primero tengo que decir que el MPN tiene dificultades propias que tienen que ver con resolver situaciones internas, que no son poco importantes. Lo otro es que me parece una remake de los últimos 30 años. Desde el '83, cada vez que hubo elecciones, se armó un frente opositor. Me parece más de lo mismo, peligrosamente, porque cuando se reúne un montón de gente para tomar el poder solamente, cuando esto se desarma, pierde la sociedad, los costos son muy altos. Si (Horacio) Quiroga y (Mariano) Mansilla se decían de todo hace 15 días, es obvio que no van a durar mucho juntos. Hay que bancarse después los pactos en común.
¿Es factible o es más una cuestión de forma que el MPN se junte para buscar el “consenso” en el plano interno?
Hay que bajar la confrontación, que prime la razón sobre la fuerza, la discusión sobre lo dogmático, y creo que es posible. Y la persona que encarna esta visión es Jorge Sapag.
¿Sigue a favor de la re-reelección?
Yo dije, cuando todo el mundo se reía, en enero del 2012, que estaba a favor de la re-relección. “Hace un mes que asumieron y ya lo planteás”, me decían. Cuando la gente dice que sí, ¿por qué no vamos a permitir la re-reelección? Es una discusión para dar. Mi planteo es que se exponga a la voluntad popular.
Hay dirigentes gremiales que hace 25 años que están en el cargo, porque "se lo piden las bases". Y yo entonces, cuando lo discuten, les digo: "¿y al goberndor quién creés que se lo pide?".
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