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El truco fácil para limpiar las tablas de madera y que duren años sin contaminarse

Hay que evitar que se transformen en un foco de contaminación. Cómo limpiarlas bien y cuándo conviene cambiarlas.

En la cocina argentina, la tabla de madera ocupa un lugar casi sentimental. Resiste golpes, acompaña recetas familiares y envejece con dignidad. Pero detrás de esa imagen noble aparece una pregunta concreta: ¿Realmente es segura para preparar alimentos?

La respuesta no es absoluta. Las tablas de madera pueden usarse sin problema, siempre que reciban el cuidado adecuado. Cuando ese mantenimiento falla, el riesgo aparece de forma silenciosa: bacterias, humedad atrapada y contaminación cruzada.

Especialistas en higiene alimentaria coinciden en un punto central: el material no es el enemigo. El problema surge cuando se mezclan usos, se limpia mal o se guarda húmeda.

Por qué la madera exige más atención que otros materiales

A diferencia del plástico, la madera no presenta una superficie completamente lisa. Esa característica tiene ventajas claras: protege el filo del cuchillo y, en algunos tipos de madera, existe una leve acción antimicrobiana natural. Pero también genera un desafío.

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Especialistas recomiendan separar usos en la cocina y extremar la limpieza tras manipular carnes crudas.

Especialistas recomiendan separar usos en la cocina y extremar la limpieza tras manipular carnes crudas.

Las microfisuras que deja el uso diario pueden retener líquidos y restos orgánicos si no se limpian correctamente. Ahí comienza el verdadero peligro.

Cuando una misma tabla se utiliza para carne cruda y luego para alimentos listos para consumir —como verduras o pan—, la posibilidad de contaminación cruzada aumenta.

Por ese motivo, los especialistas recomiendan reglas simples:

-Separar tablas para carnes crudas y otros alimentos.

-Extremar la limpieza después de pollo, pescado o carne vacuna.

-Nunca guardarlas húmedas ni apoyadas en plano.

También remarcan que tanto madera como plástico pueden resultar seguras si se respetan normas básicas de higiene. El material importa menos que el hábito.

Una tabla mal cuidada, sea cual sea su composición, termina convirtiéndose en un punto crítico dentro de la cocina.

Cómo limpiar y desinfectar una tabla de madera paso a paso

El mantenimiento cotidiano no resulta complicado, pero sí requiere constancia. La limpieza inmediata después de cada uso marca la diferencia.

Las recomendaciones más frecuentes incluyen:

Lavado directo: retirar restos de comida y limpiar con agua caliente y detergente, frotando toda la superficie, incluidos bordes y laterales.

Desinfección natural: aplicar una mezcla de agua y vinagre blanco en partes iguales. Dejar actuar unos minutos y enjuagar con agua caliente.

Sal gruesa y limón: espolvorear sal sobre la tabla y frotar con medio limón. Este método ayuda a eliminar manchas, neutralizar olores y arrastrar residuos incrustados. Conviene hacerlo cada uno o dos meses.

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Secado correcto: dejar la tabla en posición vertical para que el aire circule. La humedad atrapada favorece la proliferación bacteriana.

Este tipo de limpieza profunda resulta especialmente útil cuando la tabla presenta olor persistente, zonas oscurecidas o contacto con alimentos muy invasivos como ajo o pescado.

El secado es tan importante como el lavado. Guardar una tabla mojada equivale a crear un ambiente perfecto para microorganismos.

Mantenimiento periódico y cuándo conviene cambiar de tabla

Además de limpieza, la madera necesita cuidados estructurales. No todas las tablas envejecen igual, y las de maderas densas —como nogal u olivo— suelen absorber menos líquidos.

Aun así, todas requieren atención regular.

Las claves del mantenimiento incluyen:

-Lijado suave: cada algunos meses, con lija fina, para eliminar marcas profundas de cuchillo.

-Aceitado periódico: usar aceite mineral de grado alimentario o productos específicos para tablas. Esto hidrata la madera y reduce su capacidad de absorción.

-Evitar aceites vegetales: pueden enranciarse y generar mal olor. El aceite se aplica en capa fina, se deja actuar varias horas o toda la noche y luego se retira el excedente con un paño limpio.

Con estos cuidados, una tabla de madera puede durar años sin riesgo. Sin embargo, en cocinas donde se trabaja rápido, se lava de forma apurada o no existe una rutina clara de limpieza, la madera deja de ser la mejor opción. Por eso, en ámbitos gastronómicos profesionales suele preferirse otros materiales.

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