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La Mañana

¿Cómo entró al Mundial 86?

Peor que cómo jugó el jueves un combinado argentino no puede hacerlo. De no contar con el factor suerte y el arbitraje a favor, el resultado hubiese sido otro ante Chile. El equipo depende en exceso de Lionel Messi, hay varios ciclos cumplidos en el plantel y encima el entrenador Edgardo Bauza hasta acá no lo advierte o no se ha animado a iniciar el recambio que se impone en la Albiceleste. Por ahora, todas críticas en este análisis, merecidas por cierto. Pero también, desde la frialdad de los números y el calor de la apremiante situación en las presentes eliminatorias, pueden hacerse lecturas más positivas del ajustado éxito de anteanoche en el Monumental de Núñez.

La primera de ellas es que había que ganar y se ganó. “Esta noche, cueste lo que cueste”, tituló LM Neuquén el día del partido en su portada. Era el sentir de todos. Los tres puntos resultaban vitales teniendo en cuenta que un error, con el duro fixture que hay por delante, podía ser catastrófico y dejarnos con un pie afuera de la máxima cita. Las formas, esta vez, quedaban en un segundo plano. El tema es que fue tan pobre la prestación argentina que la gente, con justa razón, se sintió defraudada. El futbolero no come vidrio. Pero también es real que hubo seleccionados que se clasificaron al Mundial dando lástima y después triunfaron. En especial el que conducía Carlos Salvador Bilardo, que entró por la ventana a México 86 y se consagró campeón del mundo. Este equipo del Patón, tan conservador como el del Narigón, está recorriendo un camino parecido. Y le reza al mejor del mundo, como aquel a Diego... Las cosas están mal en la Selección si se analiza el juego. Y un poco mejor si el enfoque se rige por las estadísticas. ¿No era que los resultados mandan?

La Selección no da pie con bola, pero lo imperioso es ganar para asegurar el pasaje a Rusia. ¡Y se logró!